Una puerta se abre e ingresa Juan Figallo. El Puma recorre un corto pasillo, supera otra puerta y otro pasillo para llegar a un patio interno de la cárcel de villa Las Rosas. Allí más de 20 internos mueven la pelota de un lado al otro bajó la dirección del agente Osvaldo González, quien tiene a su cargo a este grupo que hace más de un año juega al rugby. El Chipi saluda, relata sus primeros pasos en el Jockey Club y también en la Selección argentina y el encuentro deriva en lo que todos esperaban: un partido informal donde los presos demuestran lo que aprendieron frente al jugador que viene de ser campeón de la Liga inglesa con el Saracens.
Figallo disfruta de sus vacaciones en Salta tras coronar una extensa temporada con el campeonato en Inglaterra. Pero para compartir la pasión que siente por el rugby no se tomó descanso y ayer pasó la mañana con 23 internos del penal de nuestra ciudad. "Me invitaron y me pareció una buena idea. Me parece bárbaro lo que están haciendo acá, trabajando para los chicos que están aquí adentro", señaló Juan al concluir las actividades que fueron impulsadas por el Servicio de Bienestar, que además de rugby desarrolla vóley, básquet, fútbol, boxeo y ajedrez.
Algunos de los internos aparecieron vistiendo las camisetas de Tigres, Universitario y hasta la de Los Pumas estuvo presente para darle un toque más ligado al rugby. Mezclaron una tocata con un partido en serio puesto que algunos se tiraron a pelear por la pelota como si se tratase de un partido del próximo Mundial de Inglaterra.
"La verdad que el encuentro fue espectacular, me hicieron transpirar un poco. Nos divertimos, que es la esencia de este deporte y hacer amigos que fue lo que pasó hoy (por ayer). Me hice amigo de un par de internos y lo disfruté cien por ciento", destacó el Chipi. Luego el jugador opinó sobre por qué el rugby es beneficioso para quienes no gozan de libertad.
"El rugby fue beneficioso para mi y también lo puede ser para ellos. Te da una rutina, te da amigos. No solo es jugar sino también confiar en el de al lado y en el entrenador. Eso sirve en todos los aspectos de la vida", señaló Figallo.
El rugby es un deporte de fricción, de mucho contacto que puede ser mal interpretado en agresivo y más en personas que tuvieron un pasado violento que los llevó a estar encarcelados. Sobre esto el Chipi expresó: "Por supuesto que existe el contacto. Para los chicos acá el contacto es una manera de descargar, pero a su vez después de un tacle ves a otro dándole la mano y levantándolo. Así es el rugby, en el partido nos golpeamos pero ni bien suena el silbato somos amigos".
Por su parte, Osvaldo González explicó qué cambios buscan en los internos al practicar rugby. "Uno de los pilares fundamentes es crear un espacio de acción, donde ellos puedan estar ocupados. No solamente es el deporte en sí o la actividad recreativa. Queremos generar respeto, pautas de conducta, la inclusión entre similares. El próximo objetivo que tenemos es incluirlos en la sociedad", contó el instructor.
El Chipi se fue, pero con la revancha está asegurado su regreso.

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