Una novela que parecía no llegar a su fin, al margen del momento futbolístico de Gimnasia y Tiro, era la situación contractual de Leandro Zárate y los extraños idas y vueltas para poner la rúbrica en la prolongación del contrato de atacante cordobés, que vence en junio de este año.
Si bien existía un acuerdo en las condiciones y en el aspecto económico, se decía por lo bajo que la supuesta relación tirante entre el delantero y el entrenador era uno de los motivos principales en que la cuestión se dilatara, algo que fue desmentido en su momento por los protagonistas.
Lo cierto es que el lunes se sentarán Zárate y los directivos del albo para ponerle certeza a la renovación del jugador, más allá de lo que suceda con el futuro del director técnico.
Una buena noticia, entre tantas pálidas que se suceden por estas horas en el club de la Vicente López.

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