A los 6 años Franco sentía, como todo niño, una idolatría por su hermano mayor Diego, quien con el doble de su edad, jugaba al béisbol en las divisiones menores del club Atléticos, en el expredio de Chachapoyas.
Por seguirlo y sin darse cuenta, el más pequeño de los Arce se enamoró del deporte que le cambió la vida y más de una década después le llegó la oportunidad de cumplir el sueño de todo beisbolista: jugar en los Estados Unidos, el país cumbre de ese deporte.
En octubre llegará a Fall Class en Arizona, donde habrá más de 200 entrenadores de diferentes universidades para observar a 20 peloteros de primer nivel y el salteño será el único argentino presente.
Los pasos de Franco (18) no fueron para nada sencillos y además del fundamental apoyo de sus padres, tuvo que sortear los obstáculos que se le presentaron.
El camino hacia Norteamérica arrancó en 2014 después de participar en una competencia nacional denominada Try Out. De ahí fue invitado al elite camp de las Ligas Mayores de Béisbol situada en Ibiúna (San Pablo, Brasil).
"Ese año me fue bien. Aprendí bastante y me sirvió mucho", dijo el actual jugador de Cachorros a El Tribuno.
Este año regresó al Try Out nacional y Franco quedó entre los cuatro argentinos seleccionados a viajar nuevamente al campus brasileño, junto a los bonaerenes Agustín Camarda y Sebastián Shultze, más el cordobés Nicolás Barrientos.
"Fueron 10 días de alto rendimiento y me lesioné el hombro así que no pude estar durante los primeros cinco días. El séptimo era el Try Out, donde cada uno mostraba su talento, así que apuntaba a llegar bien y pese a que tenía molestias, también me fue bien", comentó.
"A la tarde fue el partido y estaba séptimo. En mi primer turno hice un home run y después me contaron que fue el primero en la historia del campus. Ese día separaron a cuatro jugadores. Dos de Brasil, uno de Bahamas y yo. Fue la primera vez que sentí que había quedado", agregó.
Después Arce siguió con buen nivel hasta que fue invitado formalmente a participar del Fall Class, donde será observado por especialistas de la disciplina.
El jugador tendrá que abonar sus pasajes y estadía en Estados Unidos y todavía no sabe cómo costear un viaje tan caro, pero si es que queda, obtendrá la beca para estudiar y formar parte de algún conjunto universitario estadounidense para luego intentar avanzar y llegar a las Ligas Mayores.

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