Por Martín Carrasco, desde Inglaterra
En el inicio del camino por recorrer para Los Pumas en el octavo campeonato del mundo de rugby que se desarrolla en Londres, la primera batalla comenzó con una rudeza inusitada por parte de los All Blacks que usaron esos recursos extraordinarios como armas primordiales durante gran parte del primer tiempo. Sin embargo nada de eso amedrentó al conjunto argentino, por el contrario, pareció fortalecerlo en su ánimo y en sus ganas de tener la pelota y multiplicarse para tacklear a destajo y embanderarse como en las viejas épocas en base a su gran corazón y una defensa sin fisuras.
Tanto fue así que el equipo vestido de negro sufrió un par de amarillas, algo inusual para ellos y en este nivel mucho más, que correspondieron a sendas inconductas del capitán y de Conrad Smith. Entre tanto, Los Pumas esperaron la oportunidad para cruzar la mitad de la cancha promediando la etapa y si que supieron aprovechar su momento.
Porque a los penales de Dan Carter, el quince albiceleste le propuso un juego dinámico y sin miedos. El try de Guido Petti Pagadizabal hizo temblar la férrea estructura neocelandeza y quebrar la defensa sólida para albergar muchas esperanzas para los minutos que siguieron. Nicolás Sánchez acompañó con su eficacia hacia los palos para redondear unos cuarenta minutos iniciales de una categoría superior, con excelencia y así cerrar el parcial con una victoria absolutamente justa y necesaria para saber que se puede.

Un vuelco en el partido
Para la segunda mitad, el conjunto neocelandes descargó toda su batería de recursos para comenzar a minar las fuerzas del rival. Con algunos cambios, el más importante fue el ingreso de Sony Bill Williams, los hombres de negro lograron acapararse de la pelota primero, luego del terreno y finalmente del marcador a partir del try del medio scrum Aaron Smith. Los argentinos solo atinaron a defenderse como pudieron pero el cansancio ya era una barrera infranqueable.
Los ingresos de todos los suplentes solo dieron una sensación de respiro temporaria pero mentalmente ya las cosas había cambiado para siempre y a decir verdad, Los Pumas cayeron de pie, sostenidos en su amor propio y tratando de llegar al in goal de enfrente sin ideas que le permitieran conseguir dicho objetivo.
Pasó la primera prueba de fuego y Los Pumas la atravesaron con mucha hidalguía y demostrando una vez más un par de cosas. En primer lugar que con una defensa inquebrantable, tackle y coraje ya no se puede ganar ningún partido. La segunda es que estos hombres nos siguen representando de manera excelente.
Ellos mejor que nadie saben que si continúan por esta senda, seguramente los resultados llegarán para quedarse y transformar este mundial en algo histórico, porque como dijo su capitán, Agustín Creevy en la conferencia de prensa posterior al cotejo, "estamos insatisfechos porque habíamos planificado ganar y la verdad es que cada vez estamos más cerca. Hoy fueron solo diez puntos, en la próxima espero que se nos de".

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