En el último partido de Los Pumas en el Mundial evidentemente se vio el desgaste por el nivel que se jugó en toda la competencia.
Hubo muchos cambios en Argentina y algunos forzados. Eso en parte se paga en cierta forma, porque el ritmo de juego se altera con cambios, pero no es error de Daniel Hourcade. Su espíritu siempre fue armar un equipo, más que ganar un torneo.
Todos nos entusiasmamos con Los Pumas y tuvimos un poco de sueños. Yo estoy más que satisfecho porque no hubo solo 15 jugadores. Hubo muchos jóvenes y otros con experiencia en esta competencia.
Creo que el partido con los All Blacks fue el punto más alto. Tuvimos una diferencia muy importante, pero ellos se preparan para el control mental y las emociones. Cuando fuimos ganando y controlando el juego, ellos nunca perdieron la actitud porque sino la diferencia hubiese sido a favor nuestro.
Tendríamos que trabajar mucho en la concentración, no recibir amarillas y perder un jugador.
Del partido de ayer me quedo con la experiencia de Juan "Chipi" Figallo que fue fundamental y jugó un partidazo.
Su inactividad ni se notó y además tiene la particularidad de ser buena persona. Una vez Dan Carter nos dijo que para ser All Black, tenías que ser buen tipo ante todo. El Chipi es un Puma.

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