Una vez consumado el ascenso de Argentinos Juniors, tras el empate ante Douglas Haig, Juan Román Riquelme se despachó con una frase que aún retumba en La Paternal. Entre otras cosas, el enganche anunció que "ya estamos a mano" y dejó abierta la posibilidad de dar un portazo al club. Sorprendió, ya que el enganche aún cuenta con contrato vigente.
Con el correr de los días salió a la luz la mala relación que llevaban el referente del club y el entrenador, Néstor Gorosito, quien públicamente declaró que prefería al Lobo Ledesma antes que a Riquelme. Uno de los motivos, tal cual adelantó PlayFútbol, fue el enojo de parte de Román con Pipo, quien a su entender ya tenía todo acordado para arribar en caso de que el por entonces DT Claudio Borghi (el mejor técnico del país para el enganche) decida dar un paso al costado.

Sin embargo, el real problema que generó la ruptura en la relación entre el referente y el entrenador fue una pelea de Riquelme con Miguel Di Lorenzo, el íntimo amigo de Gorosito y quien formó parte de su cuerpo técnico. Galíndez, como se lo conoce popularmente, uno de los masajistas más famosos y una leyenda viviente del fútbol argentino, ya que formó parte del Boca campeón de todo con el Toto Lorenzo; del Argentinos Juniors de Maradona; del River campeón de América y del mundo en 1986; de la Selección de Bilardo campeona y subcampeona en los mundiales de 1986 y 1990; de las Copas América logradas por Coco Basile en 1991 y 1993; en el San Lorenzo campeón del Bambino Veira en 1995; y el campeón de 2001 con Manuel Pellegrini.

En una entrevista, Galíndez reconoció su pelea con Riquelme y contó los pormenores del episodio vivido con el máximo referente del plantel.
"Es cierto, tuve una discusión. Fue en el partido ante Ferro (penúltima fecha de la Primera B Nacional), que me echó del vestuario. Me dijo: acá mando yo. Ahí me calenté y le dije muy bien si él me había contratado o me pagaba y que no tenía derecho a decirme nada", confesó. "Es cierto, tuve una discusión. Fue en el partido ante Ferro (penúltima fecha de la Primera B Nacional), que me echó del vestuario. Me dijo: acá mando yo. Ahí me calenté y le dije muy bien si él me había contratado o me pagaba y que no tenía derecho a decirme nada", confesó.

A la hora de encontrar un motivo que dispare el enojo del enganche, Galíndez agregó: "Yo siempre tuve un presentimiento que fue porque yo siempre voy y aliento al plantel. Yo soy de decirles: Vamos para adelante. Vvamos que lo ganamos. Vamos a sacar a Argentinos para delante, que tiene que subir, como loco lindo que soy. Vamos a meterle y no tengamos miedo. Así fui siempre, incluso en la Selección".

Por supuesto, este hecho generó que no vuelva más al club: "No tenga miedo, que usted no me ve nunca más, olvídese de mí, le respondí. Que no me iba a ver ni en el vestuario ni en ningún lado, siempre tratándolo de usted como me enseñó Bilardo. La verdad es que no quiero saber más nada de él, esto se terminó para mí, ya está. A mí me la hacen una vez y como dice Ruggeri, aunque se ponga de rodillas se terminó".
"No tenga miedo, que usted no me ve nunca más, olvídese de mí, le respondí. Que no me iba a ver ni en el vestuario ni en ningún lado, siempre tratándolo de usted como me enseñó Bilardo. La verdad es que no quiero saber más nada de él, esto se terminó para mí, ya está. A mí me la hacen una vez y como dice Ruggeri, aunque se ponga de rodillas se terminó".

Sobre si Riquelme intentó pedirle disculpas luego de lo sucedido, agregó: "Tengo entendido que al otro día le pidió perdón a Pipo (Gorosito), y él le dijo que me llame. Pero se equivocó de teléfono porque hasta hoy no lo hizo. De ahí no lo vi más y tampoco en Argentinos. Para mí pasó a la historia, que siga su camino que yo voy por el mío".

Para terminar, Galíndez contó más detalles de cómo era el vestuario liderado por Juan Román Riquelme: "No le gustaba que yo esté ahí. En el vestuario mandaba él y nada más, cuando me dijo: No lo quiero ver más, listo se terminó y que Dios lo ayude. En el vestuario mandaba él y nada más, cuando me dijo: No lo quiero ver más, listo se terminó y que Dios lo ayude. Yo no lo conocía y tuve muy poco trato, porque es de muy poco hablar. El es de callarse y mandar, tiene sus amistades, que lo siguen, y nada más".

Y para cerrar resaltó la gran amistad que lo une con el actual cuerpo técnico del Bicho y que echaría por tierra una posible reconciliación entre el DT y el jugador. "A Pipo (Gorosito) y a Cacho (Borelli, ayudante de campo) le debo todo. Les debo la vida a cada uno. No sé si Riquelme seguirá en el club, como yo no fui más no sé absolutamente nada. Pero voy a ir a ver a Pipo y a Cacho porque son mis amigos. Son mis hermanos".

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