"Che gordo, mañana (por hoy) meté los puntos que nos metías el año pasado", grita alguien a lo lejos. El "gordo" en cuestión no es otro que Alfredo Ganami, el jugador de Salta Basket con reciente pasado en Parque Sur. El salteño saluda con una sonrisa socarrona, intuye que el cincuentón del pedido es hincha de Regatas, el clásico rival de Parque Sur en la ciudad de Concepción del Uruguay.
En la plaza General Francisco Ramírez, Alejandro, el personaje desconocido que hizo el pedido, se acerca a Federico Parada y a Alfredo Ganami, se presenta y les pide: "Tienen que ganar muchachos. Estamos todos con ustedes y estos sureños no tienen que ascender". Antes de irse, le dice a El Tribuno: "El año pasado lo insulté por lo que nos hacía pasar y ahora quiero que le vaya bien".
Pese a estar a 1.419 kilómetros de distancia de Salta, su provincia natal, Alfredo es más local que cualquiera de los jugadores que llegaron este año al conjunto del barrio Puerto Viejo, en el este de una ciudad separada de Uruguay solo por el río que lleva ese mismo nombre. Es que el exjugador de Villa Soledad llegó a Entre Ríos en septiembre de 2013 y se quedó hasta mediados de abril del año pasado. Hoy es un hombre clave en Salta Basket no solo por su juego sino también por su experiencia y por lo que aporta sobre los errores y aciertos de su anterior club.
Su compañero y amigo Federico Parada lo describe: "Él tiene otra visión de juego. Entiende muy bien a Ricardo (De Cecco, el entrenador) y es una persona que con la mirada yo sé lo que está por hacer. Así nos entendemos".
La dupla infernal se consolidó en poco tiempo en el Torneo Federal y más allá de las cualidades de cada uno, el buen funcionamiento tiene un motivo: jugaron juntos en Luz y Fuerza, Villa Soledad, Independiente y, ahora, en Salta Basket, con el que por primera vez tienen la posibilidad de llevar al equipo al segundo torneo más importante de la Argentina: el TNA.
Sin embargo, quedar en la historia salteña no les quita el sueño y sus aspiraciones de ascenso pasan por otro lado. "Queremos que sea el inicio de un proyecto a largo plazo. Que los jugadores de inferiores sepan que si hacen bien las cosas pueden aspirar a jugar en este equipo", dijo Ganami, y agregó que lo que más le preocupa es que en la provincia ya no se vea a jugadores altos. "Salvo nosotros (por él y Parada), Maximiliano Torino, no hay muchos más", dijo.
"Las malas ya pasaron y estamos en estos momentos buenos para el básquet salteño. Ya pasamos de jugar por el sanguche y la gaseosa", recuerda Ganami, y agrega: "O llegar a Misiones en una trafic para 19 personas, donde íbamos todos apretados y al llegar, bajar e ir directamente a la cancha".
Con respecto al encuentro definitorio de esta noche, tanto ellos como Cristian Linares y Álvaro Álvarez, los más jóvenes, sostienen que depende de ellos forzar la serie a un quinto y último juego en nuestra ciudad ante un Delmi completamente lleno.
"Vamos a salir con todo en busca del objetivo y todo depende de nosotros, de lo que hagamos en la cancha", dice Álvarez, y Linares agrega: "Sabemos que la gente en Salta está expectante y nosotros queremos disfrutar con ellos del quinto juego".
Las ganas están. Hace falta que la vuelquen en la cancha para escribir el capítulo más glorioso en la historia del básquet salteño.

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