El Gimnasia y Tiro de José María Bianco recoge parcialmente hoy el premio a la paciencia dirigencial y del cuerpo técnico: fue creciendo de menor a mayor desde aquella lejana primera fecha ante Juventud Antoniana en el Gigante del Norte, donde sufriría su primera y única derrota transcurridas doce fechas del torneo Federal A. A partir de allí, la parábola ascendente involucró no solo los resultados, sino también las formas, mejorando incluso su juego, aquel que en las primeras fechas costaba enamorar a los hinchas, quienes incluso le enviaron un pedido al unísono tras un empate en dos goles con Altos Hornos Zapla en el estadio de la Vicente López.
Luego del traspié del primer clásico, en el cual el albo había hecho todo el gasto y el santo el gol de la victoria a través del eterno verdugo Gustavo Balvorín, los fantasmas sobre la improductividad y la ineficiencia del torneo pasado volvían a reflotarse, pero poco duraron. Porque el millonario incluso parece tener de sobra aquello de lo que careció en el primer semestre del año: la falta de gol. Nicolás Aguirre se convirtió en el inusual goleador y tuvo la revancha por una primera mitad de año con lesiones encadenadas. Juan Martín Amieva está lejos de ser el delantero dubitativo que dilapidó la clasificación el campeonato pasado ante San Lorenzo de Alem y Unión Aconquija. Luis Silba, por su parte, "mojó" en la victoria ante Zapla en Palpalá por tercer partido consecutivo y superó ampliamente los prejuicios. Y hasta Lautaro Ceratto, hoy la cuarta alternativa de ataque en el recambio, también dice presente en la gestación del gol, ya sea elaborando la jugada, como en el quinto cachetazo al santo en el último clásico, o concretándolo, como en el agónico gol que le dio el triunfazo al albo en Jujuy.
Es que el momento de los delanteros refleja el ánimo y la confianza de un equipo con el autoestima muy alta y con determinación para ir adelante en canchas y contextos complicados, lo que en otro momento también se les reclamó a los equipos del Chaucha, más aún jugando de visitante, condición en la que el albo sacó hasta el momento la mayoría de sus puntos (de sus 21 unidades cosechadas, 11 fueron afuera del Gigante -3 triunfos y 2 empates-).
Este modelo de Gimnasia, nominalmente muy similar al del anterior proceso, pero fisonómicamente diferente por su convicción y sus ideas, que parecen más claras con el correr de las fechas, hace nueve partidos que no pierde y está a cuatro encuentros de igualar el invicto del albo de Víctor Riggio en la temporada 2012/13, que había llegado a los 13 en aquella oportunidad, con otros jugadores y otra talla de rivales, también vale aclararlo (Talleres de Córdoba, San Martín de Tucumán, Sportivo Belgrano, entre otros).
Otro ítem a destacar para los de la Vicente López es que, sin ser sustancialmente más largo en cuanto a variables, y pese a las lesiones que vienen significando contratiempos en el camino (Federico Rodríguez, Pablo Bárzola, y los ya recuperados Luis Silba, Daniel Ramasco o Fausto Apaza -no tenido en cuenta entre los 18 que habitualmente concentran, como excepción-), es la utilidad de cada uno de los componentes, incluso los que menos minutos suman, sintiéndose igual de importantes que los habituales titulares. Así, Iván Sequeira y Diego Pascuttini fueron parte sustancial en el triunfo con su injerencia en las acciones del segundo y el tercer gol en el triunfo ante el merengue.
Sin embargo, los comunicadores sabemos que debemos ser cuidadosos a la hora de opinar. Ni destructivos en la crítica cuando las cosas no funcionan; ni grandilocuentes en los elogios cuando el presente sonríe. Y eso es precisamente lo que intenta transmitir, con buen tino y criterio, Bianco a su plantel, poniendo el acento en los errores por sobre los aciertos ante cada exitosa presentación, pregonando la búsqueda de ese equilibrio que aún no aparece en un equipo que, pese a las pompas triunfalistas, recibió cinco goles en los dos últimos partidos y mostró fragilidades defensiva en su triunfo ante el escolta. Y de eso se trata el arte de equilibrar, de corregir las distracciones y procurar hacerse tan impermeable en su retaguardia como agresivo y voraz en su ataque. A eso va este Gimnasia que aún puede dar más.
Los hinchas de Gimnasia merecen regocijarse y disfrutar de este presente, pero de ninguna manera sus encomendatarios pueden permitir obnubilarse ni dejar que la nube exitista los confunda. En competencias como estas, de tediosas primeras rondas, el verdadero foco debe estar en clasificar, independientemente de la posición en que se lo consiga. Ya lo sufrió el Juventud de Pascutti el año pasado con una campaña sin fisuras en primera fase, y siendo Gimnasia por esos tiempos el que terminó llegando más lejos, pese a meterse "por la ventana" al tetradecagonal.
Y lejos de desmerecer a rivales como San Jorge o Concepción, la vara será mucho más elevada en los play offs, allí donde llegará la hora de la verdad para los equipos con aspiraciones a ascender. Hasta tanto, Gimnasia parece haber encontrado el camino y las fortalezas para meterse en ese entrevero y eso merece, como mínimo, una mueca de satisfacción y redoblar la apuesta.










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