Gimnasia y Tiro aplacó los ánimos y mejoró el semblante. La victoria ajustada y necesaria del pasado viernes ante Unión Aconquija en el Gigante del Norte lo revitalizó y no solo por el mero resultado, lo que significó la primera alegría del tetradecagonal, sino también porque el fútbol del equipo mostró ciertos esbozos de mejoría ante uno de los principales animadores del torneo en la primera ronda.
Fundamentalmente, la seguridad del diminuto pero efectivo Darío Sand en el arco; la labor defensiva para sofocar cualquier peligro y la vocación de sus interpretes también en arco contrario (caso Federico Rodríguez y Facundo Vega); un mediocampo más aceitado con niveles individuales que conformaron en la noche del viernes y un todo colectivo con errores, limitaciones, pero sacrificado, solidario y en el que predominó el orden, lo que semana a semana trata de inculcarles el DT José María Bianco, que paulatinamente comienza a mostrar su mano.
Gimnasia dio un paso que aún lo ilusiona con la concreción del supremo objetivo; sin embargo, el ítem que aún debe mejorar, de cara a la visita del domingo a Sol de América, en Formosa, es la efectividad a la hora de plasmar lo que construye a cuentagotas. De más de una decena de situaciones generadas ante For Ever y Aconquija, solo cristalizó una en la red. Un dato no menor es la pólvora mojada de sus delanteros, que llevan cinco partidos sin convertir goles.

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