El empate en el recio clásico del pasado miércoles entre Gimnasia y Tiro y Juventud dejó aún más caliente la lucha por la clasificación, donde todo parece indicar que solo uno de los dos equipos salteños en pugna tendrá el privilegio de meterse en los play offs del torneo Federal A y el otro tendrá las vacaciones anticipadas que nadie se quiere tomar.
Quedó claro que, en contraste con los planteos poco entendibles de ambos entrenadores, el resultado pesa como una derrota para albos y santos, pero a los dirigidos por Bianco la igualdad con su clásico rival, de cara al futuro, le otorga un guiño, si nos proponemos mirar el vaso “medio lleno”; y una dificultad mayúscula en el fixture para los más pesimistas.
El punto a favor del albo es que mantuvo el segundo puesto de la tabla que lo mantiene como virtual clasificado, solo por debajo de Unión Aconquija, y sigue dependiendo de sí mismo para clasificar. Y el ítem en contra tiene que ver con un “sprint” competitivo final que no lo favorece de acuerdo a los antecedentes: dos partidos fuera de Salta y de su estadio, donde nunca ganó, y solo uno en el Gigante del Norte, donde obtuvo 13 de las 15 unidades disputadas. El domingo el millonario visitará a Altos Hornos Zapla (a las 16:30 en Palpalá con el arbitraje del chaqueño Guillermo González); luego recibirá en su casa a San Lorenzo de Alem; posteriormente tendrá fecha libre y cerrará la fase regular contra el equipo de Víctor Riggio, que casi con seguridad llegaría clasificado a dicho juego (lo que le otorgaría otro hándicap a Gimnasia).
Es por ello que, más allá de los errores a corregir, de la crónica irregularidad e inconsistencia, del permanente déficit en la definición que le impidió ganar el clásico y de la necesidad de sostener la firmeza defensiva que comenzó a emerger desde la goleada al estanciero; para cumplir el primer objetivo de meterse en la segunda ronda y evitar el caos deportivo y económico de quedar varios meses “parado”, Gimnasia necesita recuperar aquello que perdió hace un año: la confianza y la fortaleza mental para ganar en suelo foráneo. Seis meses y medio datan del último triunfo del albo en esa condición, en otro contexto y con otros nombres; sin embargo, el arrastre de esa estadística suele pesar y mucho en la psicología de este plantel, que cuenta con capacidad y recursos de sobra, pero que necesita despojarse de esa mochila y creérsela más para poder clasificar.

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