Gimnasia y Tiro jugará su auténtica "final" de la primera fase para clasificar al tetradecagonal final por el ascenso. Está a 90 minutos del cielo o del infierno. De condenarse a jugar una verdadera "repálida" que le quite entusiasmo al hincha y dinero a las arcas, sin un clásico aliviador; o de meterse en la lucha plena por el título arrancando con las mismas chances que Juventud Antoniana y los restantes doce candidatos al ascenso. Y todo estará en sus manos, porque debe ganarle a San Lorenzo de Alem (se jugaría el domingo, a las 15:30, en el Gigante del Norte) para meterse en el reducido final sin depender del resultado de Concepción Fútbol Club (el otro aspirante) frente a Zapla, choque que se jugará en simultáneo.
Para esta final, el albo sentirá mucho la ausencia de uno de sus líderes dentro de la cancha, conductor y capaz de sacar diferencias con su juego, como Pablo Motta. El Gato recibió una amarilla en el clásico que lo dejó afuera del encuentro definitorio, aunque arrancaría "limpio" de tarjetas en un hipotético tetradecagonal.
Como contraste a la baja de Motta, el alivio del DT José María Bianco es que el clásico no dejó secuelas fuertes en las anatomías de los futbolistas y que está recuperando otros soldados, como es el caso de Franco Flores (marginado dos semanas por una lesión de consideración, pero podrá reaparecer el domingo). Quien aún no se recuperó tras su microdesgarro en su gemelo derecho es Daniel Ramasco, que estará en condiciones de regresar recién en la segunda ronda.
El Chaucha evalúa las chances de incluir a Álvaro Aguirre o a Nicolás Gianni para relevar a Motta en el choque vital ante San Lorenzo de Alem por el primer objetivo de la temporada.

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