Gimnasia y Tiro es el equipo de las ambigüedades, ya que su realidad en el Federal A puede interpretarse de dos maneras distintas, más aún luego del empate de local ante Zapla, que en la previa no se firmaba pero que al fin y al cabo terminó sentándole no tan mal. Por un lado, las matemáticas, si bien no son impecables, tampoco son desalentadoras ni despreciables para el albo en una zona donde todos terminan por ceder puntos: de 6 partidos solo perdió el primer clásico con Juventud (el santo acumula 3 derrotas), lleva 5 partidos invicto, está segundo, en zona de hipotética clasificación y es el segundo equipo con más goles a favor, con diez tantos, mejorando el déficit marcado que tenía en la red en la temporada anterior. Hay argumentos concretos que se traducen en lo numérico como para que el hincha millonario a estas alturas “reniegue” menos con el equipo del Chaucha Bianco en relación con el del torneo pasado. Sin embargo, los hinchas de Gimnasia están más irritados con el andar de su equipo, aunque también tienen sus motivos. El conjunto de Bianco, más compensado en cuanto a nombres y variantes en comparación con el primer semestre, es apático y no contagia por lo que muestra en cancha. Hay actitud y una que otra individualidad que en soledad muestra puntos altos, pero el rendimiento colectivo aún está lejos de ser el ideal, con pocas ideas y sin identidad, aunque en esta ocasión liga un poco más en la red. La monotonía y los libretos repetidos ante Zapla fueron un ejemplo de ello.
El desafío de Gimnasia ahora es convencer al hincha y cambiar reproche por aplauso. Eso sí, habrá que ver si los márgenes de tolerancia le permiten al DT encontrar la solidez buscada.
Por lo pronto, el próximo desafío será de visitante, en la localidad tucumana de Ranchillos, donde enfrentará a San Jorge el sábado, a las 20, por la octava fecha.




¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia