Equipo tibio, sin ambición, especulador y sin un patrón de juego. Así es este Gimnasia y Tiro de Luis Rueda. El albo dio otros dos pasos atrás en Catamarca, ante San Lorenzo, y la clasificación al selecto grupo que buscará el ascenso directo a la B Nacional parece cada vez más lejano. No en los números, está a dos puntos de San Martín y Concepción FC de Tucumán, los cuales hoy junto a Juventud Antoniana son los que estarían clasificando, sino por su juego.

El viernes, en Catamarca, quedó ratificado esto: jugó como un equipo chico, por más que esta definición le pueda doler al hincha millonario. Pero este mensaje desalentador es el que baja desde el propio entrenador cuando mete mano y realiza las variantes durante un partido. Rueda siempre hace una lectura mala del encuentro. Casi siempre le pifia y feo. Esto pasó otra vez en Catamarca, sacando a la Chancha Zárate (los que saben dicen que al goleador hay que dejarlo siempre por más que no tenga un buen partido) y a Pablo Motta (el único que podía aportar algo de fútbol), para poner a Diego Bielkiewicz y a Leandro Navarro, cuando había jugadores que estaba fundidos, como en el caso de Hugo Prietto, y otros que no habían aportado nada al equipo: como Denis Caputo.

Pero Rueda ya tiene acostumbrado a los hinchas a esto, a pensar en "chiquito", y cuando se piensa de esta manera, es casi seguro que las oportunidades se dilapidan una a una.
Pasó la primera rueda del Federal A y Gimnasia y Tiro sigue padeciendo los mismos síntomas que sufrió desde el primer encuentro, hoy no le queda otra que ir y ganar ante Andino de La Rioja, el equipo más flojo del grupo. En la Vicente López esperan y especulan que si no gana el miércoles, Luis Rueda tome solo la decisión de irse, de dejarle las manos libres a los dirigentes para intentar cambiar la historia con otro entrenador. Claro, para que esto ocurra, el DT debería tener un gesto de humildad, de grandeza, guardarse su orgullo y su ego en el bolsillo, y no hacerle más daño a un club que siempre se portó en forma correcta con él.

Hoy Gimnasia y Tiro es un canto a la desilusión, y ve como Juventud Antoniana, fecha tras fecha, lo mira desde el espejo retrovisor cada vez más lejos (le sacó ocho puntos de ventaja), porque el santo gana los partidos que tiene que ganar.
Y un dato no menor es que al club de la Vicente López se le hace cada vez más cuesta arriba la parte económica por este pobre, inconexo y desabrido diseño de juego de Luis Rueda, que lo único que hace es ahuyenta al hincha de la cancha.

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