La policía británica comunicó que seis personas ingresaron a la fábrica ubicada en la localidad de Milton Keynes (a 70 kilómetros de Londres) en un vehículo todo terreno. A pesar de que la guardia nocturna de la empresa se hallaba en funciones, no pudo evitar el delito. "Estamos obviamente devastados", lamentó el británico Christian Horner, jefe de Red Bull. "Se llevaron más de 60 trofeos que nos costó años y un duro trabajo acumular", continuó el jefe del equipo que, guiado por el alemán Sebastian Vettel, ganó cuatro campeonatos consecutivos de constructores y pilotos entre 2010 y 2013. "No sólo se llevaron objetos que no les pertenecen, sino que representaban los esfuerzos de un grupo de gente que puso dedicación y trabajo duro", añadió Horner.

"Los trofeos no tienen mucho valor más allá de lo simbólico, serían de poco beneficio para alguien que no es del equipo. Y además, muchos de los trofeos que se exhibían eran réplicas", explicó Horner, que anunció que a partir de ahora la fábrica en Milton Keynes tendrá un acceso más restringido al público.
El asesor de motores de Red Bull, Helmut Marko, consideró que la banda que realizó el robo probablemente fundirá los trofeos. "El valor no es muy alto y tampoco se pueden vender, son demasiado llamativos", explicó Marko en declaraciones al portal del diario alemán Bild.

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