Primero Marc Coma y después Paulo Gonçalves. No, no es la posición final del rally Dakar pasado, sino que se trata del tiempo en que ambos históricos pilotos no se han ahorrado elogios para describir a Kevin Benavides, el piloto revelación de esta edición que hoy cumple su tercera etapa.

Apenas arribado al campamento ubicado en Termas de Río Hondo, el experimentado competidor de HRC Honda, el principal equipo de la compañía, habló con El Tribuno sobre su actual Dakar y sobre la sorprendente disputa de su colega salteño.

"Hoy tuve algunos inconvenientes, un poco de polvo, pero mi compañero Joan Barreda me ayudó cuando quedé enganchado en el barro en el trayecto de la segunda etapa, pero lo importante es seguir en competencia y no perder la lucha".

Admirado por muchos, el portugués tuvo la amabilidad de atender y saludar a sus fanáticos siempre que fue requerido y también tuvo un excelente trato con este medio, pese a las exigencias de su propio equipo, que le solicitaba dialogar con el canal oficial.

Al ser consultado sobre Kevin Benavides, Gonçalves se preocupó en saber sobre la posición que obtuvo el salteño al preguntar: "¿Sabes cómo le fue?", y tras enterarse que terminó octavo, soltó una sonrisa para después alabar las condiciones del integrante del segundo equipo de Honda (South America Team).

"Perfecto, qué bueno que haya salido octavo, me pone bien. Kevin es un piloto joven, con mucho talento y creo que si sigue concentrado, lo hará muy bien hasta el final".

Con respecto a su desempeño, tras haber finalizado sexto, apenas 58 segundos antes que Benavides, dijo: "En cuanto a mí, sé que ha sido una etapa muy dura, pero estoy conforme y esto sigue".

Su posición respecto al trayecto hacia Arrecifes mejoró bastante, debido a que en el primer día de la edición 2016 del Dakar, terminó vigesimoctavo, con 8 minutos y medio en solo once kilómetros, mientras que ayer quedó ubicado en el sexto puesto, con 3 horas, 49 minutos y dos segundos. Detrás lo hizo Joan Barrera (3 hr, 49', 46'') y octavo fue Kevin, con 3 horas y 50 minutos clavados.

Después del diálogo con El Tribuno, Gonçalves se dirigió rápidamente a las duchas, pero antes pidió perdón por su interrupción: "Me voy a duchar porque estoy hirviendo con esta vestimenta, sepa disculparme", dijo.

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