Lewis Hamilton llegó a Monza decidido a ganar para seguir sacando distancia de sus seguidores en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Sin embargo, puede que no la tenga tan fácil ya que se encuentra en el hogar de Ferrari, donde el alemán Sebastian Vettel intentará el domingo darle una alegría a los tifosi en el GP de Italia, que llevan esperando hace cinco años una victoria de la Scuderia.
Encabeza del campeonato con 28 puntos de ventaja sobre su compañero de equipo en Mercedes, el alemán Nico Rosberg; Hamilton seguirá liderando el Mundial pase lo que pase en Monza. Es una de las pocas certezas en esta carrera en el viejo autódromo italiano.
Siempre se ha de contar con Ferrari en su casa, y son también dos pilotos de raza, Vettel y Kimi Raikkonen, quienes mantendrán el suspenso hasta el final del Gran Premio de Italia.
Vettel ya ganó tres veces en Monza, una fue su primera victoria en la Fórmula 1. Era en 2008, con un modesto Toro Rosso con motor Ferrari, la única victoria de un motor de la Scuderia en otro monoplaza.
Una victoria histórica, bajo la lluvia, para un piloto prometedor pero del que nadie podía imaginar que sucedería al gran Michael Schumacher, su ídolo de juventud, en el Mundial (cuatro campeonatos) y después en la mítica escudería italiana.

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