Haydeé Guaymás posa con el cuadro en mano de un Luciano De Cecco adolescente, con el buzo de la Argentina aferrado a su pelota de vóley. Elige un rincón especial de su casa junto a las fotos, medallas colgadas, diplomas y otros retratos, pero intimida al fotógrafo: "¡No me vas a sacar fea!".
"El altar", como lo describe su nieta Romina, está decorado de algunos de los tantos logros conseguidos por su hijo Ricardo De Cecco (técnico de Salta Basket) y su nieto, Luciano (capitán y armador del seleccionado argentino de vóley masculino).
Nacido en Santa Fe, pero con gran parte de su familia en Salta, Luciano pasó las vacaciones de su niñez en la provincia, pero también disfrutó de su abuela cuando ella iba de visita y lo llevaba a entrenar básquet y vóley. Mucho no cambió para ella, porque no se pierde un solo partido de su nieto, aunque tenga que sufrir por televisión.
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"Cuando viajaba a visitarlo, lo llevaba al club Gimnasia y Esgrima, después se fue a jugar al básquet a Ben Hur de Rafaela, pero no se acostumbró, era muy chico. A los 15 años se lo llevaron a Bolivar y después, (Javier) Weber lo convocó a la Selección mayor". Tan pendiente estuvo siempre de Luciano que recuerda el primer encuentro que jugó con la camiseta albiceleste. "Fue con Argelia y ese día ganaron".
Haydee dice que gracias a la tecnología "puedo ver todos sus partidos. Me emociona verlo, me siento feliz y muy orgullosa de él". Con su hijo Ricardo hizo exactamente lo mismo, aunque al haber sido en un tiempo lejano, se la rebuscó como pudo.
"Tenía una radio a transistores donde podía seguir sus partidos de básquet. También jugaba muy bien y ahora ambos comparten mucho. Luciano y Ricardo son muy amigos y él escucha los consejos de su papá".
La madre del actual entrenador de Salta Basket comenta que "primero fue Ricardo quien me dio muchas alegrías y ahora es Luciano. Los dos son muy dedicados".
Horas antes del duelo ante Polonia, el último campeón del mundo, Haydee todavía tiene en mente la gran victoria ante Rusia del martes a la mañana y dice: "Es increíble el partido que jugaron". Justamente de ese encuentro quedó inmortalizada una imagen que describe la clase persona de que es: cuando fue a salvar una pelota, se llevó puesto a un camarógrafo. Acto seguido, lo ayudó a levantarse y lo abrazó. Su abuela, pese a conocerlo como nadie, admitió: "Me sorprende que haga ese tipo de cosas, más orgullo me da".
Por último, a través de un video que se puede ver en www. alentandooo.com.ar, le dejó un mensaje: "Estamos muy contentos, espero que saquen una medalla y quiero decirte que te vemos todos los partidos". Y le hizo un pedido especial: "Que esa medalla que saques, venga a parar acá", señalando el rincón de la casa, su "altar".


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