Al igual que su colega Santiago Lovell, el boxeador Carmelo Robledo tenía solo 20 años cuando logró la medalla olímpica en Los Ángeles 1932 y se transformó en el séptimo representante del país en ganar la presea dorada.
El porteño se consagró campeón en la categoría pluma (hasta 57 kilos).
Robledo, que ya había alcanzado una posición premiada en Ámsterdam 1928 al llegar a cuartos de final con solo 15 años, llegó esta vez a la final luego de vencer al irlandés Ernest Smith y al sueco Carl Allan Carlsson-Ekebäck.
En la final, disputada el 13 de agosto, se enfrentó al alemán Josef Schleinkofer, venciéndolo por puntos, en un combate muy parejo en el cual Robledo aprovechó el cansancio del alemán en el round final.
El púgil nacido en la Ciudad de Buenos Aires el 13 de julio de 1912 tuvo una vida difícil y debió trabajar desde niño para ganarse la vida. Siendo muy chico fue canillita en la esquina de Córdoba y Rodríguez Peña de la ciudad de Buenos Aires. Se formó en el gimnasio Club Atlético Mercado de Abasto Proveedor, ubicado en el barrio porteño del Abasto.
En ese medio se formaron boxeadores como Luis Ángel Firpo, Luis Sardella, Ángel Baieli, Nicolás Carmé y Juan Carlos De Luca.
Fue tan grande en su época que Robledo apareció en el reparto de la película "Campeón a la fuerza (1950)", dirigida por Enrique Ursini y Juan Sires, con otros campeones olímpicos, en la que incluso aparece en una escena de boxeo en la que Tato Bores interpreta al árbitro.
De Robledo se cuenta la anécdota de que en el instante mismo que el atleta Juan Carlos Zabala atravesaba primero la línea de llegada del maratón, debido la efusividad del festejo, Carmelo arrojó un banderín que golpeó a Zabala en la cabeza, haciéndolo caer desvanecido al piso. El hecho fue mundialmente atribuido al cansancio de Zabala, pero lo que se cuenta en el relató es lo que realmente sucedió.
Finalmente, el boxeador olímpico falleció el 9 de noviembre de 1961, a los 49 años.

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