Con tan solo 14 años, Agustín Heredia logró lo que muchos jugadores salteños han anhelado desde que comenzaron a practicar básquetbol. Y fue gracias a su dedicación a la naranja que ahora el joven, que tuvo sus inicios en Atenas de La Plata y que maduró su juego en la cantera del club El Tribuno, recaló en Boca Juniors luego de pasar satisfactoriamente la prueba en la institución de la ribera.
A poco de haber sido partícipe del primer título histórico de El Tribuno en Primera del campeonato local, Agustín ahora se está adaptando a los tiempos de entrenamiento en Buenos Aires y en diálogo con El Tribuno contó de la emoción que sintió al recibir la noticia de parte de sus padres.
"Yo siempre quise esto y no podía creer cuando me dijeron que había quedado. El profe lo sacó a mi papá para decirle y cuando salí la vi a mi mamá llorando, no sabía qué pasaba. Luego cuando salí del entrenamiento y ellos me dieron la noticia entre lágrimas", comentó Agustín.
Instalado temporalmente en la casa de una tía, Heredia transcurre los primeros días de una rutina que lo tiene la mayor parte de la jornada afuera de casa. "Ahora voy a estar prácticamente viviendo en Boca. Estoy en la casa de mi tía porque en la pensión no tenían lugar, pero por suerte solo tengo que tomar un colectivo para llegar a entrenar. La cuestión se va a poner pesada cuando entre al colegio, creo que voy a llegar a lo de mi tía a dormir únicamente", relató entre risas Agustín.
Con Manu Ginóbili como uno de sus máximos referentes en el deporte, junto a Nocioni, Scola y Prigioni, Agustín sueña con llegar a ser como ellos algún día y convertirse en otro jugador argentino en la NBA.
"Ojalá el día de mañana pueda decir que valió la pena tanto esfuerzo y haya llegado a cumplir esa meta", manifestó Heredia.

La influencia del padre

Jerónimo Heredia, padre de Agustín, se inició como jugador de básquetbol en el club El Tribuno, luego emigró a La Plata para jugar en Atenas la Liga B durante unos años y finalmente volvió a Salta para ser dirigente del club verdolaga.
La noticia de la designación de su hijo como jugador de Boca llenó de orgullo a Jerónimo, aunque no podrá acompañarlo en Buenos Aires dado que tiene que trabajar, manifestó que lo deja en buenas manos y confía en que todo va a ir bien.

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