El 5 de junio de 1907 nació, en Buenos Aires, Ángel Pedro Víctor Avendaño, el primer atleta argentino en conseguir una medalla de oro en un deporte individual. Fue en boxeo en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928 y además representó la segunda presea dorada en la historia olímpica argentina.
El boxeador estuvo a punto de no viajar a los Juegos porque su condición de soldado conscripto le impedía representar al país en un torneo. Pero las esperanzas puestas en sus puños de acero fueron más fuertes, obtuvo un permiso especial para participar y pudo dejar su huella en la historia. Consiguió el tan deseado permiso gracias a un amigo que era sobrino de Méndez de Prado, jefe de Estado Mayor.
Avendaño llegó a lo máximo del podio en la competencia entre los medio pesados. Dejó en el camino a cuatro rivales antes de llegar a la final del torneo.
En su presentación venció por puntos al chileno Sergio Ojeda; por la misma vía derrotó al canadiense Donald Carrick en cuartos. En semifinales le tocó enfrentar al sudafricano Don McCorkindale al que derrotó por puntos.
En la gran definición venció por puntos al alemán Ernst Pistulla y así hizo realidad el sueño de ver en lo más alto a los colores celeste y blanco.
Avendaño se inició como boxeador en 1923, cuando tenía 15 años. Luego de obtener la medalla de oro en 1928 realizó nueve peleas profesionales. En 1945 inició una carrera como árbitro de boxeo hasta 1979, dirigiendo más de 2.500 peleas, cuatro de ellas por títulos mundiales.
Falleció el primer día de julio de 1984 a los 77 años; partió de este mundo sin que muchos lo supieran, pero con la gloria de haberse convertido en un héroe olímpico.

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