Quizás como nunca, Bernard Hopkins necesite esta noche triunfar sobre Sergey Kovalev. La pelea tendrá en juego el título del mundo semipesado de la OMB. De esa victoria no solo dependerá su objetivo de llegar al medio siglo de existencia como campeón. Para Hopkins no hay mejor definición que la de Alien. Él es un verdadero fenómeno que por capacidad física y mental parece ajeno a este mundo. Pero también es un ejemplo fenomenal de superación y victoria existencial de lo bueno sobre lo malo. Este doble campeón, a punto de cumplir el medio siglo de existencia, fue un asaltante a los 13 años y entre sus delitos se contabilizaban intentos de asesinatos y robos a mano armada. Con 17 años fue condenado a pasar dieciocho años entre rejas. Solo pasó cinco años en prisión, que fueron suficientes para descubrir el Islam, descubrir el boxeo y descubrirse a sí mismo. Esa fue su primera victoria. Lo que ocurrió después, todos lo sabemos.

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