Todo comenzó como una broma, pero cuando los jugadores decidieron poner el nombre de un sitio web para adultos, PornHub, en sus camisetas y la empresa se enteró, la propuesta partió desde el mismo sitio pornográfico para auspiciar al equipo universitario. La Universidad de Kent se opuso al patrocinio y amenazó al equipo de expulsarlo de la liga: "El departamento de deportes de la Universidad de Kent (Kent Sport) nunca aprobaría un patrocinio de este tipo: es totalmente inapropiado", dijo el portavoz del centro educativo Martin Herremasaid, al diario The Mirror.
"Hemos hablado con el equipo y no podrá usar las camisetas en cuestión en ningún momento. Tomamos este asunto muy seriamente, y los equipos interuniversitarios, que son responsabilidad de Kent Sport, deben presentar antes cualquier posible patrocinio o logos para su aprobación", se pusieron estrictos sobre la posibilidad de generar un ingreso para los deportistas.
"En mi opinión, la decisión es tomada por la gente de Kent Sport que no tiene contacto con lo que es socialmente aceptable. Es difícil para los equipos de fútbol hallar un patrocinador. Tanto Kent Sport como Rutherford se negaron a darnos dinero. Claramente PornHub sí lo hizo porque había una oportunidad para crear un poco de atención. Personalmente no he encontrado a nadie que haya visto el asunto como algo distinto a una cosa divertida", discrepó uno de los jugadores al diario The Telegraph, dando cuenta de la negativa desde las instituciones educativas para sponsorear a los deportistas.
No está muy lejos aquel día en que las marcas deportivas más importantes, así como los clubes que más réditos comerciales obtienen con la venta de sus indumentarias, se vuelquen al mercado pornográfico ya que en países como Estados Unidos, son de las empresas que más facturan.

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