El juzgado de Garantías 2 condenó ayer al jugador de rugby Ezequiel Barraguirre por encontrarlo culpable del delito de lesiones graves contra otro jugador, en un partido disputado en Gimnasia y Tiro. Este hecho, inédito, marca un precedente en el deporte norteño.
El 5 de junio de 2011, en el partido de rugby entre el conjunto millonario y Cardenales, Barraguirre fue acusado de haberle roto la mandíbula a Francisco Granata, una de las figuras de los tucumanos. Cuatro años después llegaron a juicio y el salteño fue condenado por el juez Ignacio Colombo. El veredicto fue: un año de prisión de ejecución condicional y más de $250.000 de resarcimiento económico a cargo del rugbier y de Gimnasia.
Tras el veredicto, Pedro Guillén, el abogado del demandado, habló con El Tribuno y se mostró sorprendido por el fallo.
"Personalmente me pareció que no correspondía la sentencia y menos en lo civil. En la causa hay indicios, no hay conductas que se precisaban para la condena de mi cliente. Si bien no tenemos los fundamentos del fallo todavía, vamos a apelar", marcó.
"El derecho penal es un tanto peligroso. Sienta un precedente muy en el deporte, especialmente en el rugby que es una disciplina de contacto", agregó el profesional.
En cuanto a las pruebas presentadas por el damnificado, Guillén afirmó que "solo hay un jugador de Cardenales que respalda la versión de Granata y sus padres, claro. El árbitro y el lineman no vieron nada. Por eso no hubo sanción, informe, ni siquiera amarilla".
Al letrado también le llamó la atención la demanda presentada el año pasado por el tucumano. "Pidió $774.000 por los daños ocasionados y dijo que por esa lesión no volvió a jugar ni a cumplir su sueño de jugar en el seleccionado de su provincia. Sin embargo, en diferentes medios encontramos partidos de los que participó en septiembre de ese mismo año".
"Hoy lo confirmó e inmediatamente pedí la nulidad del juicio por fraude, pero el juez condenó igual a mi defendido. Confiamos en que el Tribunal de Impugnación va a poner las cosas en su lugar", cerró.

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