Es aceptable que clubes como Gimnasia y Tiro, Juventud Antoniana y Central Norte, por historia y por infraestructura, puedan organizar o preparar mejor a sus divisiones inferiores.
Pero no por eso tiene que haber tanta diferencias con el resto. Los resultados de la primera fecha marcan una contundente realidad. Porque los albitos marcaron 24 goles y sólo recibieron dos en sus partidos contra Mitre. Los santitos, en tanto, derrotaron a Libertad en seis de la siete categorías, con un total de 24 goles, y los cuervitos ganaron cinco sobre siete y dos empates.
Y no se trata sólo de infraestructura, porque clubes como Atlético Mitre, Sanidad, Cachorros o Libertad también tienen sus espacios, pero dejaron en evidencia que trabajaron poco y nada con sus semilleros. Puede haber limitaciones en lo económico o en lo organizativo, pero se impone un mayor compromiso de dirigentes y padres para no caer en improvisaciones. Desde lo formativo no se le hace ningún favor a los chicos que van a jugar sabiendo que se van comer una tremenda goleada.
Tan ridículo como lo de San Francisco que ni siquiera podía completar los once ante Pellegrini perdiendo un partido por 8 a 0 y otro por 10 a 1 y encima perder los puntos en sexta división por no reunir el mínimo de jugadores.
Pero hay alternativas para un futuro mejor. Cachorros en el sur, Mitre en el este, Sanidad en el norte o San Martín en el Oeste, que tienen buenas instalaciones y una buena ubicación están en condiciones de potenciar aún más sus inferiores, pero con un trabajo a conciencia y en conjunto.
A los chicos hay formarlos, apoyarlos, incentivarlos. Esa deber ser la prioridad. Ellos esperan ansiosos el fin de semana para divertirse jugando, no para ir a pasar vengüenza. Está claro ¿no?.

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