Luego de casi dos meses de vacaciones, Carlos Tevez había arrancado el 2016 con todo. Nada lo preocupaba. Ni siquiera el triple turno programado por los preparadores físicos. Pero, de repente, un llamado lo dejó temblando. Por lo que se acercó a Rodolfo Arruabarrena y le pidió permiso para abandonar la concentración del Sofitel de Cardales. Una de sus hijas había sido internada de urgencia. Si bien el hermetismo fue grande, con el correr de los minutos se supo que todo se debería a un virus. Y que la nena está bien. Aunque hasta el momento no está claro si la que lo sufrió fue Florencia o Katia, las dos hijas mujeres del Apache (además tiene a Lito, su heredero varón). Como sea, es claro que Carlitos salió volando para estar rápidamente junto con su familia y poder interiorizarse de la situación.
Desde el cuerpo técnico de Boca, obviamente, le dieron libertad para que atienda a su gente sin preocuparse por el fútbol. Saben que apenas todo vuelva a la normalidad, Tevez dirá presente otra vez ante sus compañeros y se pondrá a trabajar sin pausa para un año en el que se vienen nuevos y más grandes compromisos, como la Copa Libertadores, el torneo local y la Copa Argentina. Y todo eso sin contar las Eliminatorias y la Copa América con la Selección.

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