Todo comenzó cuando un jugador de San Martín, Nelson Asatt, discutió con Cravero por agarrar una pelota que se fue al lateral. Comenzó un tumulto entre jugadores en el que se observó claramente que el suplente Carlos García le dio un puñetazo a Diego Salvatierra. Las grescas continuaron en el campo de juego. Empujones de aquí y de allá y otros que intentaban separar. Pero, lo peor y que puso en riesgo la integridad física de los jugadores de Central Norte, ocurrió cuando varios hinchas de San Martín se treparon al alambrado y saltaron al campo de juego para agredir a los salteños. Vergonzoso. La Policía actuó y los hinchas volvieron a la tribuna como si nada. Todo Central Norte se refugió en el vestuario. Pedían la suspensión del partido y se negaban a salir. Pero la Policía dio las garantías, el arbitro Fernando Brillada y el veedor del Consejo Federal dijeron: “O salen o pierden los puntos”.
Por su parte, el presidente de Central Norte, Héctor De Francesco, descargó: “Es una vergüenza que en una instancia tan importante se metan los hinchas a la cancha, agredan a los jugadores y siga normalmente todo como si no hubiese pasado nada. Vamos a ver el informe del veedor ahora y según eso vamos a ver qué se puede hacer en el Consejo Federal; sabemos que es difícil revertir esto, pero al menos dejaremos un antecedente porque así el fútbol argentino no está bien”.
A su vez, hizo un llamado a Tinelli y Segura, en el marco de las elecciones de AFA, diciendo: “Se tendrían que fijar un poquito en el interior, porque no se puede jugar un partido normalmente”.
Sobre la salida al campo de juego, el dirigente salteño expuso: “No queríamos salir, había dos jugadores golpeados. El árbitro vino y nos dijo que sigamos que iba terminar el partido normal y apenas lo hicimos expulsó a dos jugadores así que no fue tan normal. Les mintió a los jugadores y a todos”.

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