En el rugby hubo un antes y después de la aparición de Jonah Lomu. Medía 1,96 metros y pesaba más de 100 kilos y corría los 100 metros en 10s89, no tenía nada que ver con el tradicional wing que usaba las camisetas 11 o 14 en cualquier equipo, que por lo general se caracterizaban por tener un físico sin tanta envergadura física y de menor altura. El neozelandés estableció un nuevo parámetro para el puesto a partir de su potencia y destreza física. Lomu falleció el pasado martes en su casa de Auckland a los 40 años. Fue la primera superestrella del rugby mundial y por eso los homenajes se multiplican en todo el mundo.
Dicen que el rugby se volvió más profesional a partir de la dedicación que Lomu le imprimió al deporte y no por el solo hecho de ganar dinero por jugar. Inició su carrera jugando de tercera línea, pero luego pasó a jugar de wing izquierdo y él describió el cambio como "el mejor movimiento que pude hacer".
Sobre el antes y el después de los cambios que se dieron en el puesto de wing hablaron tres referentes del rugby salteño y todos coincidieron en que el oficio cambió a partir de lo que Lomu hizo en el campo de juego. "Lomu cambió el estereotipo del wing. En general eran pequeños, pero rápidos, y a partir de lo que él hizo se comenzó a formar a jugadores más grandotes", señaló Emilio Amadeo, oficial de Desarrollo de la Unión de Rugby de Salta. Amadeo también se refirió a la vez que lo vio jugar. "Fue en el Mundial de Seven de 2001 en Mar del Plata. Lomu ya era famoso y verlo jugar era tremendo", agregó.
Palabras similares utilizó Arturo Mimessi para referirse al neozelandés. "La realidad es que él rompió con todas las tradiciones del puesto de wing. Nueva Zelanda siempre se caracterizó por tener wines fuerte como John Kirwan, Joe Rokocoko y Julian Savea, pero Lomu era superior a todos", expresó Mimessi, entrenador de Universitario.
"En Argentina, Francia e Inglaterra siempre se buscaron wines de talla pequeña, pero rápidos. La aparición de Lomu fue un boom para el rugby mundial", agregó el técnico, y luego señaló que enterarse de su fallecimiento fue "una sensación muy fea, triste por lo que debe haber vivido. Fue una enfermedad silenciosa y lo peor es que fue a los 40 años".
El exjugador y árbitro Ariel Burgos también se refirió a Jonah Lomu. "Fue un revolucionario del rugby, cambió totalmente la preparación del jugador. En un deporte de mucha ductilidad, Lomu era un privilegiado, le vino al pelo todo su potencia", dijo Burgos, y sumó: "A partir de lo que hizo fue otra la preparación para el juego y recalcan que la profesiolización fue mayor. Fue un tipo privilegiado".
El puesto de wing cambió radicalmente con la presencia de Lomu; brilló en ese puesto y su ejemplo de tipo dedicado y buena persona se traslada a miles de jugadores que sueñan con triunfar en una cancha.

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