"No soy de bajar los brazos, siempre le luché a la vida, perder un ojo me afectó mucho pero salí adelante y empecé a trabajar de nuevo", sentenció el exjugador de Central Norte Jorge Martín Hairala por aquella fatalidad que tuvo que atravesar hace ya nueve años, en el 2006.
Aguerrido como en su mejor época de futbolista, Hairala le hizo frente a una patota y lo pagó con la pérdida de su ojo derecho. Pero no quiso explayarse sobre el tema porque lo considera como un caso cerrado. "Ya pasó, estuve un año internado, me operaron dos veces, al principio no quería salir ni a la calle, pero me repuse y aquí estoy", dice casi con orgullo, tanto o más que aquel recordado gol que le marcó a Atlético Ledesma con la camiseta azabache en un partido decisivo jugado en el ingenio.
"Hice muchísimos goles jugando para Central Norte, pero cuando la gente me reconoce en la calle de lo primero que me hablan es de ese gol a Ledesma en el Regional del 83", remarcó el exgoleador del equipo azabache por casi una década.
"Soy un agradecido de la vida, por eso siempre recuerdo a Marcial Acosta que me fue a buscar a Corrientes. Yo estaba ayudando a mi viejo, que era maestro mayor de obra, y me dijo: 'usted está para jugar al fútbol, no para hacer mezcla'. Y junto a Carmelino Russo me trajeron a Salta y me apoyaron en todo, afortunadamente nunca me faltó nada", comentó sobre su proyección como jugador de Central Norte.
Al parecer, Marcial Acosta fue muy importante en tu vida, ¿no?, le preguntamos a lo que Hairala reafirmó diciendo que sí.
"Marcial me hizo debutar en un clásico contra Juventud y me dijo que me cuidara del dos (por el Negro Laguna), porque era muy recio. En la primera jugada, recuerdo, saltó y me provocó un corte en el ojo izquierdo de un codazo. 'Le dije que se cuidara del dos' me recriminó Marcial, a lo que le contesté: 'no se aflija, me hicieron dos puntos y voy a seguir jugando, pero si lo agarro lo saco del partido'. Al rato en otro centro le devolví la gentileza y tuvo que salir porque le hicieron seis puntos y no paró de sangrar", comentó el exjugador cuervo.
Pero al margen del Negro Laguna, contra Juventud mantuvo un duelo aparte. "Sí, recuerdo mucho un gol que le hice en una final en cancha de Juventud. Faltaban dos minutos y el Pelado Vargas me empujó diciéndome 'salí de aquí caballo, si hoy no agarraste ni una'. En eso vino el centro, le gané en el salto y marqué el gol, el Pelado Vargas se quería morir", evocó Hairala.
Inmediatamente aquel gran goleador del cuervo tuvo palabras de elogio para Juventud. "Cuando fui como refuerzo en un Nacional me trataron muy bien y hay que saber valorar esas cosas", expresó.

Después del fútbol
Y después del fútbol, ¿qué?, consultamos, a lo que Hairala, quién hoy tiene 56 años, puntualizó que comencé a trabajar en un taller de rectificaciones, pero también aprendí tornería, soy plomero y mi viejo me enseñó hacer de frentista, es decir siempre me gustó trabajar. Incluso, cuando en mi época de jugador era el que más entrenaba".
Jugó desde 1974 hasta 1984 en Central Norte, año en que se fue a jugar en Altos H. Zapla y después en San José de Oruro, donde puso fin a su trayectoria futbolística. Pero la vida le puso otro desafío y este aguerrido correntino le hizo un gol a la fatalidad. ¿O no?

La anécdota
Vaya aquel gol que le marcó a Ledesma el 6 de febrero de 1983 por el entonces torneo Regional y que dirigió Mario Gallina. Un gol muy recordado por todos los hinchas cuervos. "Llegamos al ingenio y nos dimos con dos enormes sapos y mucha sal desparramada en el vestuario. Marcial Acosta, supersticioso, no quería entrar, pero yo saqué los sapos y tiré agua para lavar la sal. Y hasta me resfregué las piernas con un poco de sal y le dije al técnico que si hacía un gol me tenía que pagar por haber limpiado el vestuario. Y así fue, hice el gol y a Marcial no le quedó otra que pagarme", contó Hairala.

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