José Sand supo ser el goleador histórico de las inferiores de River, su carrera estuvo plagada de vaivenes, hasta que vino a Lanús y se consagró como héroe e ídolo del granate.
Su debut fue negro -sumado a un breve paso por Banfield que lo hacía ver de reojo-, ya que terminó yéndose expulsado contra Independiente. Pero a partir de ahí, el gol y su apellido pasaron a ser sinónimos. De la mano del correntino, el granate cosechó el, hasta ese momento, su primer título en el plano local. Luego, fue dos veces máximo artillero del medio local y hasta se ganó una convocatoria a la selección.
Pero una montaña de dinero desde los Emiratos Árabes Unidos interrumpió esa historia de amor.
Esto pareció ser una maldición, pese a que Sand contaba con el pleno apoyo de Luis Zubeldía (lo catalogó como un Dios para la academia). Luego de irse por la puerta de atrás en Avellaneda, deambuló por Tigre, Argentinos y Boca Unidos sin suerte. Pero en Mar del Plata resurgió y volvió a mostrar sus ganas de volver.
Esta vez, ya sin Guillermo Barros Schelotto (no quiso contar con él), casi que los dirigentes se lo impusieron a Jorge Almirón, lo que terminó siendo un enorme acierto. Pero el Pepe también hizo su parte, y dejó en claro que sus lágrimas en la presentación no fueron para la tribuna. En silencio, durante la pretemporada, se entrenó aparte con un preparador físico para compensar las carencias que empezó a sufrir por la edad.
Él se volvió a poner la camiseta que mejor le calza y rindió con creces, marcando goles de todos los colores y teniendo un promedio más que envidiable (13 en 16 encuentros).
Como si faltase algo para que el idilio sea aún mayor, Sand volvió a hacer historia en su primer torneo tras su retorno: otro título. ¿La yapa? El primero, en la Bombonera; el segundo, en el Monumental.

Fuente: Playfutbol

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