Humildad y entrega fueron algunas de las cualidades que tuvo Juan Carlos Rivero en su gran paso por Central Norte en la década del 80. El exjugador, a sus 58 años, es un agradecido del fútbol y recordó los momentos que le tocó vivir desde sus inicios hasta su actualidad.

¿Dónde fueron sus inicios?
Como todo chico, arranqué en el barrio, en villa Primavera, en el 71 jugué en las inferiores de Juventud por dos años. Después me fui a jugar a Rivadavia antes de fusionarse con American Oeste para ser San Martín donde jugué varios años Anuales, Confraternidad.

¿El salto de calidad lo dio en Central Norte?
Consideraba que en San Martín mi ciclo estaba cumplido y los dirigentes me dieron liberación de compromiso. Me hablaron los dirigentes de Central Norte, estaba Marcial Acosta, me invitaron a hacer la práctica de fútbol y, gracias a Dios, me fue bien; Marcial me dijo: "Rivero, lo necesito a usted, acá va a tener sueldo y premios". Jugué en el 83 y salimos campeones, jugué el Confraternidad y hasta la Nacional B.

¿Cuales fueron sus cualidades como jugador?
Me destaqué por ser un jugador que no lucía pero era de un fútbol simple, jugaba de ocho, recuperaba y trataba de hacer jugar al equipo. Tenía un físico privilegiado, siempre me consideré un profesional para el fútbol, me cuidé mucho. Al fútbol lo tomé como un trabajo, lo respeté mucho.


¿Tuvo una particularidad al final de su carrera profesional?
Jugué hasta el noventa en Central, después volví a San Martín donde me di el gusto de jugar con mi hijo Juan el torneo Anual; le puse fin a mi carrera profesional a los 42 años.


¿Qué fue de Juan Carlos Rivero después del fútbol?
Trabajé en un clínica haciendo mantenimiento. Ahora en mi casa tengo una pequeña librería, vamos creciendo de a poco. Vivo en barrio Solís Pizarro. Tengo dos hijos y tres nietos. Sigo jugando al fútbol pero en los veteranos de Sportivo Alberdi en la Liga del Oeste.

¿Quién le puso acero de apodo?
Estaba bien físicamente, cada vez que iba a chocar los hacía volar a la m... Era fuerte y Ramonera Apaza me dijo: "Y vos sos de acero" y me quedó así. Él fue un gran compañero y amigo que tuve en San Martín.

¿Sentís que tuviste una linda carrera futbolística?
Le agradezco tanto a San Martín y a Central Norte. Central me cambió como jugador, aprendí mucho con Marcial Acosta, daba gusto escucharlo. Tuve grandes compañeros como José Luñiz, Omar Alegre, Raúl Zurita, Gustavo Mompó, Armengot, Walter Maladot, grandes jugadores. Gracias a Central pude comprarme mi terreno, hacerme mi casa. Yo ya miraba el futuro cuando jugaba en Central, cuando cobrábamos los premios, compraba material para la casa, siempre fui así, primero la familia.

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