"Que den la cara los jugadores". Héctor De Francesco salió caliente del vuestario de Central Norte tras la eliminación. No es para menos. Central Norte tendrá otro año y medio más de un torneo que le saca chapa y prestigio a los clubes grandes. Un torneo que cada vez pierde más importancia.
El vicepresidente cuervo tiene razón. Los jugadores deben dar la cara porque ellos fueron los principales responsables de haber quedado en el camino. De no saber sobrellevar la ventaja obtenida por la victoria del primer partido, por no haber estado a la altura de las circunstancias a lo largo del torneo. Porque este Central Norte estuvo muy lejos de ser aquel equipo que dirigía Pedro Rioja y que logró el ascenso en el 2010.
Central nunca convenció. A Hubert Piozzi no le respondió y apenas mejoró con Lovrincevich. Pero Central nunca fue el gigante que todos esperábamos ver en la cuarta categoría del fútbol argentino, sobre todo en los play-off. Uno pensó que los jugadores de mayor experiencia, los que venían del Federal A, podrían aparecer en esta instancia decisiva. Pero ni los Fretes, ni los Campos, ni los Apaza, mucho menos los Perillo pudieron rescatar al equipo frente a rivales de menor jerarquía y cuyos jugadores, en su gran mayoría, son amateur. En la primera parte del torneo, Central dio la sensación de subestimar a todos. En esta segunda parte el equipo confirmó que no subestimaba sino algo peor: nunca pudo ganarle a su propia limitaciones. El cuervo terminó siendo un equipo "livianito" y limitado.
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Por todo esto, De Francesco tiene razón: los jugadores deben dar la cara y asumir el fracaso. De todos modos, a los dirigentes también les cabe una autocrítica y responsabilidad. Porque decidieron en su momento apostar con un plantel austero, con jugadores "medio pelo", como se dice en la tribuna y que en otros equipos no tuvieron cabida.
Los dirigentes no quisieron romper el "chanchito" y asi les fue. Está bien que se cuide la economía del club, pero el que no arriesga, no gana... Los dirigentes también deben hacerse responsables del fracaso. Tanto De Francesco como Gabriel Savino, que se bajó del barco atemorizado por la violencia y la falta de políticas y medidas para frenar a los barras. Pero ese es otro tema. Savino debe hacerse responsable por lo que armó. Lo hizo mal junto a sus pares. Deportivamente, el club no mejoró desde que tomaron el mando.
Pero como el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, nadie debe tomar este derrota como el fin del mundo. Duele la eliminación, seguro. Cuesta asumirlo, no hay dudas. Pero el fútbol da revanchas y Central, con estos dirigentes, deberá tener la suya. Ahora saben que para ascender hay que achicar aún más el margen de error, nada garantiza nada pero hay que achicar el margen de error y dejar las "medias tintas" de lado.

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