Cuánta falsedad dando vueltas a la hora de hablar de Juventud Antoniana. Todos aquellos que hostigaban a Pascutti y el plantel anterior, ¿no pedían acaso a gritos un técnico local como Roldán y jugadores del medio? El presidente les dio con el gusto y eso si ya parece ser un error grave. O será que este fútbol salteño que decae cada vez más ya está acostumbrado a ver cómo se acomoda la crítica y se juega con la demagogia. Los hinchas son muchas veces incompresibles, van más allá de la razón y compran cualquier verdura.
Quienes conviven el día a día en Lerma y San Luis notaron de entrada que este plantel es de menor jerarquía que el anterior y dudan todos, pero todos, si Ricardo Aniceto Roldán pueda sobrellevar esta carga. Dudan todos, no lo dice nadie. Y si a alguno les cuesta asimilar realmente donde están jugando, ¡esto es Juventud, señores!, y son los grandes los que deben tomar las riendas.
Sin embargo, si de culpables se trata, lógicamente que los dirigentes están en primera fila. Porque así como intentaron darle el gusto a los detractores de siempre, dejaron escapar otros jugadores que merecían quedarse y se terminó armando este equipo que sucumbió feo en el arranque y dejó muy malas sensaciones. Se puede perder un primer partido oficial, claro que sí; pero sin dejar nada para rescatar ante un rival que habrá tenido el mismo tiempo de preparación y recién ascendido al Federal A enciende no una, sino todas las alarmas.
Ahora todos aquellos que querían un DT y jugadores del medio tienen que salir a bancar el proceso. Basta de ambigüedades y falsedades que también conspiran con este triste presente y comienzo.

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