El complicado Unión Aconquija, dirigido por Alfredo Víctor Riggio, que complicó a los equipos salteños y que terminó siendo juez de la clasificación de Juventud Antoniana a los octavos de final al eliminar a Gimnasia y Tiro, paradójicamente volverá a cruzarse en el camino del santo, esta vez no para ofrecerle concesiones y favores, sino para enfrentarlo “a cara’i perro” en una final de 180 minutos en la que intentará arrebatarle el sueño de ascender a un santo embalado.
Juventud se enfrentará ahora en semifinales a un equipo que conoce muy bien y al que enfrentó en tres ocasiones en la primera ronda (una victoria para cada uno y un empate en Salta). Como antecedente para tener en cuenta, el conjunto de Juan José López fue el único que consiguió batir al estanciero catamarqueño en su complicada fortaleza de Andalgalá en lo que va de la temporada. Allí, el santo se impuso por 1 a 0 con un golazo del Ratón Ibáñez por la fase de grupos.
Pocos secretos y misterios habrá para dos equipos que conocen sus virtudes y defectos de memoria. El cuadro catamarqueño, que se clasificó como el mejor equipo de la tabla general, por orden de mérito tendrá la ventaja deportiva en esta instancia, por lo que definirá la serie en condición de local. La ida se jugará el miércoles en el Martearena y la revancha el domingo 12 en Andalgalá. El antoniano, que tras la clasificación retornó en micro a Buenos Aires para luego emprender viaje por vía aérea a Salta, tendrá escaso margen de recuperación para jugar la ida en apenas 72 horas y posteriormente preparar otro periplo al sinuoso y empinado sendero catamarqueño.
El miércoles podrá retornar Ricardo Gómez y evaluarán a Carlos Ramadán de cara a este partido vital.

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