La cuenta regresiva marca 13 días para un nuevo clásico del fútbol salteño, el que pondrá una vez más frente a frente a Juventud Antoniana y a Gimnasia y Tiro.
Pero este nuevo duelo, el que tendrá lugar el próximo 20 de septiembre en el estadio Padre Martearena, por la octava fecha del tetradecagonal por la primer plaza de ascenso a la B Nacional, puede ser mucho más especial, convocante y efervescente que aquellos que lo precedieron en este 2015.
Los dos enfrentamientos por la primera ronda entre santos y albos en la presente temporada colmaron la expectativa previa en cuanto al color y la concurrencia, ya que la media de espectadores rondó un promedio de 14 mil personas en los juegos disputados en el Gigante del Norte y en el escenario mundialista, en los que tanto antonianos como millonarios ponían en juego una clasificación, el honor, los colores representados y el profesionalismo.
Sin embargo, hace mucho que el público salteño no disfruta de un pleito de enconada rivalidad futbolera en el que esté en juego un gran porcentaje de ascenso y eso es lo que sucederá en el esperado tercer clásico del 2015, siempre y cuando el santo y el albo ganen sus respectivos encuentros del fin de semana, para mantener encendida su luz de esperanza y sus posibilidades de ascenso.
Gimnasia, que viene cargado de confianza, pero que se quedó con las ganas de cristalizar en el Kempes su supremacía sobre Talleres de Córdoba, tendrá su séptima estación del camino a la gloria el domingo, cuando reciba en el estadio de la Vicente López a Unión Sunchales. Pese a haber superado duras pruebas de carácter en Formosa y en Córdoba, la realidad indica que el equipo de José Maria Bianco está a cinco unidades del virtual primer ascendido (hoy Defensores de Belgrano de Villa Ramallo) cuando restan 21 puntos por jugarse hasta el final de esta carrera. El conjunto de la Vicente López sigue con chances intactas, pero tampoco tiene margen de error ni depende de sí mismo, ya que deberá acumular el mayor colchón de puntos posibles y esperar que los que lo miran hoy desde arriba (Defensores, Talleres, Universitaria de San Luis y el mismo Juventud) resignen y cedan porotos en el sprint final. Como handicap a favor, de los siete escalones finales del albo, tendrá cuatro en Salta (teniendo en cuenta que el clásico será en el Martearena) y solo le restan afrontar dos distancias largas (visitará a Juventud Unida de San Luis en la décima fecha y a Tiro Federal de Bahía Blanca en la decimotercera).
Por su parte, Juventud, que llega plagado de dudas tras el empate como local con el irregular San Martín de Tucumán, pese a la impecable primera ronda, arrancó con titubeos el reducido resignando seis puntos en las dos pruebas de carácter que, justamente, pudo sortear mejor el albo (Sol de América en Formosa y Talleres en Córdoba). Sin embargo, solo tres unidades lo separan del puntero, aunque también depende tanto de sus propios méritos como de las caídas ajenas en el horizonte inmediato. El santo visitará el domingo al que es en teoría la equivalencia más débil del tetradecagonal, Deportivo Roca, quien perdió cuatro encuentros, empató dos y se encuentra último en el mini-torneo, ya sin posibilidades de pelear por la ansiada primera plaza. El santo deberá hacerse fuerte y recuperar en el sur el terreno perdido, pero también a sabiendas que el camino que le queda por desandar será pedregoso: de aquí hasta el final viajará dos veces a Río Negro, ya que en la última fecha visitará en la misma provincia a Cipolletti. Además, también deberá visitar San Luis y Bahía Blanca; en contraste con el trayecto de Gimnasia, que será más liviano en cuanto a kilometraje.
En definitiva, Juventud y Gimnasia aún cuentan con chances intactas de ascenso, están aferrados a la ilusión mayúscula y todavía pueden pelear por la primera plaza. Pero de no ganar el domingo, a Roca y a Unión Sunchales, respectivamente, comenzarán a decirle adiós al primer boleto a la B Nacional y le quitarán fuerza a un clásico necesario a estas alturas y que le dará de comer a muchas familias.
Hinchas, jugadores y dirigentes de ambos equipos prenden velas para que ambos mantengan su luz encendida una semana más, por lo picante, jugoso, convocante y efervescente que será el partido del 20, cuyo voltaje aumentará a medida que crezca la vida útil de ambos. Y desde aquí, rogamos que no se corte la ilusión, por el bien del fútbol salteño. Por el bien de todos.


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