"¿Si es que voy a volver al Dakar?, obviamente que es la idea", lanzó Kevin Benavides por lo bajo, antes de la cantidad de preguntas que tenían preparadas para él los periodistas que arribaron a la conferencia de prensa de ayer ante el piloto que terminó cuarto en su primer rally Dakar.
El tema principal sin dudas fue su debut y su histórico cuarto puesto en motos, posición que jamás alguien había logrado en estas 38 ediciones de la competencia.
Su gran performance lo ubicó desde un principio como la gran revelación del Dakar y de hecho le entregaron el premio rookie (galardón que le dan al mejor deportista en su primera temporada).
En su charla amigable con los medios de prensa hizo un resumen de sus 13 etapas, donde tuvo puntos muy altos; como haber logrado quedarse con la fase tres desde Termas de Río Hondo hasta San Salvador de Jujuy -previo paso por su provincia-, además de convertirse en el primer y único piloto argentino en conseguir el primer lugar. También, por supuesto, habló de las malas pasadas que le tocó por pagar el derecho de piso.
Yendo desde la capital jujeña a Uyuni, Bolivia, donde comandaba Honda (con él, Paulo Gonçalves y Joan Barreda Bort), hubo un llamativo error en el mapa de ruta que indirectamente benefició a KTM y fue el día en que terminó decimosexto.
Una jornada más tarde, en el salar más grande del mundo, la torre de navegación de su moto se rompió, la sostuvo durante varios kilómetros y poco antes del final de la especial su vehículo se apagó.
"Pensé que se me venía el mundo abajo, pero después pudo arrancar y no la paré hasta llegar al enlace", aseguró.
Ese día, en la etapa 6, Kevin culminó decimoseptimo y su compañero Javier Pizzolito comenzaba a despedirse por un terrible golpe.
Sin embargo el salteño superó los obstáculos y llegó pleno al podio de Rosario.

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