Y un día regresó a la tierra donde se subió a su primer moto siendo solo un niño y de la que jamás se alejó pese a triunfar afuera: Kevin Benavides arribó anoche a su Salta querida, esa que llevó con orgullo durante su primer rally Dakar y el histórico cuarto puesto; el mejor argentino en estas 38 ediciones de la competencia más dura del mundo, donde fue elegido el mejor amateur y el más destacado en su primera temporada (Rookie).
Escoltado por una multitud que fue a recibirlo, primero visitó nuestra redacción y después siguió hasta el monumento a Güemes, antes de descansar y reencontrarse -por fin- con sus íntimos.
“Estoy feliz de estar en mi casa, con mi gente. Pese a que el Dakar fue muy duro, no estoy cansado. Ahora quiero es disfrutar de la familia”, comentó.
En su cara se notó la felicidad y también el agotamiento de casi un mes de preparación plena entre verificaciones, prólogo y las 13 etapas (donde ganó la tercera). Después de haber recorrido 9.000 kilómetros y arribar al podio en Rosario, su Dakar no terminó ahí, porque debió viajar a Buenos Aires y trasladarse -como si de etapas se tratara- de un medio a otro.
Caravana de Kevin en El Tribuno
La caravana que seguía a Kevin Benavides sale de la redacción de El Tribuno
La visita del salteño a los canales de televisión no fueron casuales; muchos conocieron su nombre recién en los primeros días del rally Dakar, cuando fue considerado la revelación, título que jamás se sacó. Ahora a prepararse para lo que viene: “Estamos hablando con la gente de Honda. Hubo un llamado, así que vamos a ver qué pasa más adelante“ dijo a este medio, con respecto a su posible pase al primer equipo.
Su debut fue mejor de lo que esperaba, porque más allá de ser un deportista al que no le gusta conformarse y siempre se exige más, él no quería presiones extras “y solo llegar a la meta”, como le confió a Alentandooo en la presentación de su equipo (el Honda South America Rally Team) en Villa Regina, Río Negro, a principios de diciembre.
Sus constantes declaraciones decían lo mismo al finalizar cada etapa: “no quiero presiones, solo pensar en cada día”.
De a poco, sin quererlo, se transformó en uno de los candidatos a llevarse el título. Primero porque quedó como el piloto más destacado de su compañía, tras los abandonos de Joan Barreda y Paulo Gonçalves, en el HRC, y Jean Azevedo y Javier Pizzolito, en HSA.
Segundo porque nunca dejó los primeros lugares de cada fase, salvo en dos oportunidades en las etapas 5 y 6 (decimosexto y decimoseptimo, respectivamente), aunque por problemas externos. Yendo de Jujuy a Bolivia equivocó el camino, tras un error en el mapa de ruta y un día más tarde se rompió la torre de su navegación.
Los demás días se mantuvo segundo y tercero salvo algún sexto u octavo lugar y el día en que se ganó el respeto de propios y extraños, al lograr el primer lugar en la tercera etapa.

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