Argentina había tocado el cielo en el fútbol, el básquetbol y el automovilismo, pero en el tenis había un trofeo especialmente codiciado y que hasta el domingo se le escapaba: la Copa Davis, que pasa desde ya a ser una de las grandes gestas del deporte argentino.
Entre los deportes más practicados en nuestro país el tenis tenía una cuenta pendiente que se ahondaba por haber contado con grandes jugadores, pero que no pudieron sumar esa estrella al olimpo del deporte nacional.
El hockey, con dos campeonatos del mundo en damas más el oro conseguido este año en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro por los varones, el boxeo, con una gran lista de ídolos populares como Carlos Monzón o Nicolino Locche, también llenaron de gloria a la patria deportiva.
Pero en el tenis faltaba algo para colocar a Argentina en lo más alto: la Copa Davis, tan esquiva como deseada hasta la final de Zagreb. Cuatro veces había llegado Argentina a la final de esta competición (1981, 2006, 2008, 2011) y cuatro veces había salido derrotada.
Con ese peso de la historia llegaron los argentinos a Zagreb, aunque el capitán Daniel Orsanic afirmó tras el triunfo del domingo que intentaron en todo momento no pensar mucho en esa responsabilidad histórica para que la presión no les aplastara.
"No nos ayudaba pensar que nunca se había ganado o que era muy importante. Eso ya lo sabíamos. El foco debía estar en lo deportivo, en dar el máximo", explicó Orsanic.
En el tenis, Vilas abrió en gran medida el camino con sus cuatro títulos del Grand Slam, ayudando a popularizar el deporte de la raqueta en un país loco por el fútbol.
Millones de argentinos vibraron con la hazaña, como en las grandes ocasiones. "¡Vamos Delpo!", animaba en Twitter Manu Ginóbili a Del Potro durante su espectacular remontada ante Marin Cilic en el cuarto punto.
Ginóbili sabe bien lo que es dar gloria al deporte argentino. Fue el estandarte de la considerada Generación de Oro del básquet argentino, que logró plata mundial en 2002 y, sobre todo, se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004.
Juan Manuel Fangio había dominado el automovilismo con cinco títulos mundiales en la Fórmula 1 de los años 1950 y su nombre figura también en los libros de historia.
La lista de éxitos es larga, en un país que vibra con los éxitos deportivos y que cuenta con importantes campeones mundiales y olímpicos. "Felicitaciones, vamos Argentina, campeones!", escribía también en Twitter Luciana Aymar, ocho veces mejor jugadora del planeta, cuatro veces medallista olímpica y dos veces oro mundial con las Leonas en el hockey césped.
El tenis ya cumplió su cometido y quienes hilan fino comienzan a pensar que entre los deportes populares falta que Los Pumas ganen un Mundial (la chance más cercana será en Japón 2019) y que el vóley también se calce el traje de campeón de mundo en el certamen que se disputará en Italia y Bulgaria en 2018.

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