La opinión global de que el fútbol salteño está en crisis cobrará sustento según la ventana por la cuál se lo observe. Juventud, Central Norte y Gimnasia, por ser los más grandes del fútbol capitalino, marcan el estado de ánimo depresivo futbolísticamente hablando y que sufre la mayoría. Pero si la visión es más periférica, caeremos en cuenta de que clubes como Pellegrini, recién ascendido y a punto de inaugurar un estadio; Mitre, con obras de infraestructura y el equipo peleando arriba; Argentinos, con una proyección a futuro bastante interesante, por citar algunos ejemplos, tendrán otra visión del presente, más optimista que el resto.
Desde el resultado propiamente dicho, nuestro fútbol está decididamente mal. Hasta hace poco tiempo atrás Salta estaba por encima de provincias que hoy tienen torneos de Primera y B Nacional, mientras que nosotros nos quedamos mendigando ascensos al costado del camino, lamentablemente.
Tuve la hermosa oportunidad de ser el presidente del departamento de Fútbol cuando Gimnasia ascendió dos veces a Primera. Eran otros tiempos, realidades distintas. El fútbol de Salta estaba en su época más floreciente y Gimnasia y Tiro cobró preponderancia a nivel nacional e internacional, la que ubicó a la institución en la cima de la región, por encima de Tucumán, Jujuy y, si se quiere, se puede involucrar a otras regiones, Córdoba incluida (Talleres e Instituto estaban en la B).
Ningún dirigente toma las riendas de un club para fracasar o para que lo insulten domingo de por medio. Por eso respeto mucho la tarea dirigencial, la que ahora tiene más errores que aciertos. Ningún dirigente toma las riendas de un club para fracasar o para que lo insulten domingo de por medio. Por eso respeto mucho la tarea dirigencial, la que ahora tiene más errores que aciertos
Es verdad, pero todos llevan en sus venas la innegable vocación de servicio. Por un momento pensemos: ¿qué sería de la vida de los clubes si nadie quisiera hacerse cargo de ellos?. Siempre hacen falta los locos soñadores que tiren del carro, aunque que cada vez son menos, lamentablemente, espantados por la violencia, las bajas recaudaciones y los compromisos económicos que cada vez son más fuertes.
Como hombre de fútbol pienso que si invirtiéramos el 50% del tiempo que gastamos en buscar culpables más que soluciones, quizás nuestro presente sería distinto Como hombre de fútbol pienso que si invirtiéramos el 50% del tiempo que gastamos en buscar culpables más que soluciones, quizás nuestro presente sería distinto. Sin pecar de egocéntrico, cuando nos hicimos cargo de la Liga Salteña no salimos a cazar brujas. Por el contrario, comenzamos a trabajar para poner a la entidad de pie, con un proyecto superador que lo fuimos cumpliendo con el esfuerzo mancomunado de todos los clubes que la componen, porque la Liga es eso: la congregación de todas las instituciones para crecer en forma conjunta, algo que parecía complicado, pero lo estamos logrando.
La Liga creció como entidad y por carácter transitivo empujó a los clubes en el mismo sentido. Cada uno de ellos recibió proporcionalmente un beneficio transformado en obras de infraestructura para que la disfruten todos, especialmente los chicos. Aquí no hubo secretos ni soluciones mágicas, sólo esfuerzo y unión porque todos entendieron que era la única manera de avanzar.
¿En el plano deportivo puede darse este cambio? No veo el impedimento. De tantos golpes sufridos vamos a ir aprendiendo y Dios quiera que pronto llegue el día que podamos juntarnos en la plaza 9 de Julio para festejar algo grande.
Por lo pronto queda esperar, tomar lección de los fracasos y aplicar ese aprendizaje a futuro. Los jujeños, tucumanos, mendocinos, catamarqueños, puntanos y otros, que estaban debajo nuestro, pudieron hacerlo. No veo por que nosotros no podamos imitarlos. Alentando, como lo sugiere y lo propone este nuevo emprendimiento de El Tribuno.

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