Por más duro que suene, esta Selección será recordada más por sus fracasos que por sus grandes victorias sin coronaciones. Un penal o dos podrían haber cambiado la crítica. Es cierto. Pero esto es así. No hacemos futurología sino hablar de hechos concretos y los que fallaron los penales forman parte de esta generación del fracaso que, a su vez, arrastra al resto.
Messi también forma parte de esta generación porque, tal vez, su desequilibrio no lo abandonó, pero su actitud sí.
Mascherano es parte de esta generación del fracaso y sus lágrimas antes de los penales se lo hicieron saber. Ambos serán muy exitosos con el Barcelona; con la Selección, no.
Independientemente de que puedan ganar algo más en el futuro (el año próximo se jugará otra vez la Copa América), la ecuación seguirá siendo negativa y muchos de esta generación ya no estarán en Rusia 2018. Algunos dirán presente, entre los cuales está Messi, otros llegarán en una pata -el caso de Mascherano- o directamente ya no llegarán. Y se habrá sellado la historia de esta generación sin éxitos como las que alguna vez formaron Riquelme y Crespo, por citar un par de ejemplos.
Esta Selección será recordada por haber tenido muchas figuras "y pocas nueces". La que perdió dos finales en un año, de las más importantes.

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