Cuando la efervescencia de los hinchas de Central Norte ha bajado casi por completo quedan las anécdotas, historias y personajes. Y en ese día especial apareció alguien más especial aún: José Sánchez, el hincha cuervo que, pese a la adversidad, nunca bajó los brazos y no quiso dejar pasar la oportunidad para volver a sentir, con el alma, al club de sus amores.
Con 48 años, Sánchez vivió la vuelta a casa como nunca antes la había vivido, porque la vida lo puso a prueba y si nos remontamos 15 años atrás, cuando el cuervo jugaba su último partido en villa 20 de Febrero, José todavía veía. Su fidelidad hacia el cuervo hizo que lo siguiera en el Martearena, sin cansancio, alentando.
Pero hace más de dos años, José empezó con problemas en la vista, la fue perdiendo progresivamente hasta no poder ver más. Vaya si no fue un golpe al corazón para él y su familia. Pero José nunca bajó los brazos, se apoyó en sus seres queridos y aunque ya no era lo mismo para él, quiso estar presente en el estadio Dr. Luis Güemes.
"Me tomé un remise, me bajé en la Alvear y Entre Ríos y empecé a caminar con el bastón. Con la agudeza de mi oído, sentía a la familia caminando hacia la cancha y que la gente se apuraba, que los más chicos corrían, me hacía acordar mucho a lo de antes. Fui solo pero un muchacho se me arrimó y me dijo: 'yo te ayudo para entrar'. Entré con él, me dio las gracias y me quedé en la tribuna. El muchacho no tenía entrada y quería entrar a la cancha como sea, y lo entendí, después se fue pero me lo agradeció", contó José Sánchez.
Luego explicó por qué no podía quedarse afuera de esta fiesta: "Lo que yo más quería era entrar a la cancha, pisar la cancha y sentir la gente, se me iban las lágrimas, sentía que la cancha tenía vida. Me puse los auriculares, escuchaba el partido y la gente, no me hacía falta verlo al partido, sino sentirlo".
Actualmente, José vive en villa Los Sauces y con orgullo cuenta que vivió la mejor época del cuervo. "Vi todos los viejos nacionales, los regionales, anuales, viajé por todos lados, viví la mejor época de Central. Desde que tenía ocho años que iba a la cancha. Nací en el barrio Hernando de Lerma pero un tío me llevó a ver Central Norte y nunca más salí de ahí", aseguró.
Los recuerdos en su rostro reflejaban la historia de los viejos tablones de La Bombonera cuerva, el lugar que lo cobijó durante mucho tiempo y cuando Central Norte tenía una sola hinchada.
"Central significa muchísimas cosas para mi, estoy tranquilo, vi la mejor época. Me gustaría que la hinchada de hoy sea unida, que no haya divisiones, juntos no nos para nadie. Cualquier club hubiera perdido todo en 20 años de ostracismo, pero el cuervo volvió a resurgir".
Satisfecho de compartir la emocionante jornada del domingo, Sánchez se sintió agradecido en todo sentido. "Me quedé el primer tiempo, Central hizo el tercero y empecé a salir de la cancha, a lo lejos sentí una explosión con un solo grito de gol, era el de Tomás Armella. Lo de la vista no me impidió seguir a Central, no podía faltar. Esta locura sana se la tengo que agradecer a mi abuelo Carlos Subelza".

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