Hay una frase que se repite constantemente en el rally Dakar: "Para correr, tenés que estar loco", pero para quienes lo hacen en Malles Motos "están realmente chiflados", afirman los propios participantes de la competencia. Es que la carrera traducida al castellano como "piloto-maleta", se trata de una categoría que no recibe el apoyo de ningún equipo, respetando el formato original del rally impulsado por los creadores del circuito, cuyo nombre se debe a la capital de Senegal.
Un argentino está entre esos "loquitos" y es el chaqueño Carlos Verza, que corre en cuatriciclos y quien habló con El Tribuno en uno de los campamentos de esta edición.
Arrodillado, acomodando su ropa humeda entre su cuatriciclo y la carpa de apenas dos metros que tiró a su lado, detalló lo pesado que se hace a la hora de completar cada etapa: "Cuando llegamos, lo primero que se hace es verificar los problemas que presenta el vehículo y después se hace la hoja de ruta para finalmente acampar. Ahí estaríamos terminando la etapa, básicamente". Y agregó que prácticamente "se duerme muy poco, yo casi nada".
Con el número 283 y bajo el nombre de un equipo ficticio que hasta parece una broma (Verza Rally Team), el chaqueño volvió a remarcar que lo importante es "revivivir el Dakar y yo ya lo hice el año pasado. Espero que también me vaya bien".
Tan complicada es su categoría que él mismo vivió una situación difícil de creer. "Ha llegado el punto, el año pasado en Villa Carlos Paz, que de madrugada tuve que cambiar el motor porque no servía más. Si no arreglás y dejás bien el cuatriciclo, no avanzás. Es complicado, pero por suerte pude terminar la carrera", contó.
Increíblemente para muchos, mientras grandes pilotos con equipos profesionales ya abandonaron, el chaqueño Verza sigue y larga en el puesto 27.

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