Gastón García es el segundo de cinco hermanos, todos basquetbolistas, y es el base titular de Salta Basket. El bragadense no tuvo el mejor comienzo en la cuarta temporada del Torneo Federal de Básquetbol (TFB). En el debut, frente a Río Grande de La Mendieta, en Jujuy, no solo que perdieron, también terminó lesionado. El jugador dialogó con El Tribuno sobre su presente en el equipo salteño y también sobre su vida.
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Superaron un comienzo duro con tres derrotas iniciales, ¿cuál fue la clave?
Como siempre dijimos, la falta de básquet, haber comenzado la pretemporada un poco más tarde de lo debido nos llevó a que nos cueste varios partidos hasta comenzar a conocernos y jugar mejor. Ahora estamos en el proceso de conocernos, pasarnos la pelota, saber que cada uno tiene un rol y lo tiene que cumplir de la mejor manera.

De acuerdo a tu experiencia, ¿qué crees que les falta para constituirse en un equipo candidato en el Torneo Federal?
Principalmente, nos falta más juego, más básquet. Tengo la idea de que los equipos llegan a su punto máximo en los play-offs o en la segunda parte, todavía es prematuro... falta conocernos y terminar de constituirnos como equipo. Tenemos grandes individualidades y recién ahora está apareciendo el juego en equipo.

Tenés varios ascensos con distintos equipos, ¿los salteños se pueden ilusionar con algo grande?
Tuve la suerte de poder salir campeón en varias categorías y varias veces; creo que no todo jugador de básquet tiene esa suerte. Igual, la ilusión siempre está, hace dos meses y medio que venimos trabajando para eso, el objetivo final siempre será el ascenso. Hay que ir paso a paso, pensar en el partido siguiente, pero sabiendo que uno cuando llega a un equipo siempre quiere ascender.

¿Cómo te trata la ciudad, el salteño?
Me gusta mucho la ciudad, es muy lida, tiene muchas cosas para hacer; la gente, la verdad, nos abrió sus puertas, no tenemos quejas; y en el equipo, mucho menos, la dirigencia nos ha tratado siempre de diez, lo que necesitamos siempre están, solucionando los problemas. Nos trata muy bien la gente, los compañeros, dirigentes y el salteño en general.

¿Salta Basket viene a ser el puntapié de un cambio en la disciplina local, crees que ese cambio es posible?
Creo que el básquet de Salta va por buen camino, lo importante de esto es que tenga continuidad. Será importante que todos los que de alguna u otra forma están detrás del proyecto de Salta Basket sigan así y no que se termine el año que viene y todo quede en la nada. El básquet y los buenos equipos se construyen año tras año.

Viviste varios años en Tucumán, donde conociste a tu esposa. Tu destino parece estar en el norte argentino...
La verdad que parece que sí, parece que me tengo que quedar en el norte. Creo que Salta es un buen punto, una ciudad que nos trata muy bien, ojalá se pueda seguir o, por lo menos, dejar buenas amistades como me pasó hasta ahora.

¿El básquet te dio muchas satisfacciones?
Soy un agradecido del básquet por haber podido conocer a mi señora y que me haya dado las tres personas más importantes en mi vida que son mis hijos. Soy un agradecido a ella, a este deporte y a haber llegado a Tucumán hace diez años y hoy estar en Salta... la verdad que el destino de mi familia y mío solo Dios lo sabe.

¿Tu papá sigue siendo entrenador, educador de básquet en Bragado?
Sí, mi viejo siempre estuvo ligado al básquet desde muy chicos, fue jugador en Capital Federal, luego se radicó en Bragado donde se casó con mi mamá Nati y empezó a ser entrenador. Nosotros somos cinco hermanos, empezamos a jugar desde los 3 o 4 años. Está Juan Diego que es el mayor, sigo yo, Rodrigo, Joaquín y Valentín que es el más chico con 16 años. Todos hemos jugado al básquet y desde chico estuvimos en una cancha. Mi viejo nos enseñó todo lo que sabemos... Pero uno se hace grande y se tiene que ir de la ciudad y buscar su propio rumbo.

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