Juventud Antoniana es pura ilusión. El pueblo santo está ilusionado y expectante y, a pesar de los errores, los desaciertos y la irregularidad que persiguió al equipo de Alberto Pascutti como un estigma a lo largo del semestre, lo cierto es que el antoniano está a tres pasos concretos de un ascenso a la B Nacional, aquel añorado sueño dorado que se le viene negando desde hace ocho años.
El santo no pudo con Sportivo Patria en el encuentro de ida; sin embargo, las posibilidades son concretas y a juzgar por lo visto en cancha el domingo en el Martearena, el conjunto de Lerma y San Luis está en condiciones de vulnerar a un equipo, como el de Gustavo Coleoni, que fue meramente especulativo, vivo y eficaz en la ida, pero que no exhibió un mayor potencial, aunque seguramente mostrará sus garras ofensivas en la revancha del sábado en Formosa, donde también está obligado a ganar para meterse en las semifinales.
Lo cierto es que el santo tiene sus ilusiones intactas. Y por tal motivo, el hincha, aquel que muchas veces se cansó por el hastío de penar casi una década en la misma categoría, por tantos proyectos maltrechos, campañas intrascendentes y desaciertos colectivos, que incluso lo llevaron hace apenas seis meses a jugar una final para no descender frente a Central Norte, esta vez le dará un espaldarazo de confianza y apoyo, con un banderazo que pinta ser masivo y que se llevará a cabo esta noche a las 20 en la sede del club, para despedir al plantel que se embarcará rumbo a la vecina provincia desde las 22. Se espera que esta sea una ocasión propicia para, no solamente apoyar al equipo en esta instancia definitoria, sino también para unir y para dejar de lado las repudiables y ridículas internas que hoy acechan y manchan al club, y que está a la vista domingo a domingo en las tribunas.

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