Fue como un sueño hecho realidad y una satisfacción inolvidable para Kevin Benavides: llegar el día de su cumpleaños a su provincia y culminar segundo en una de las etapas del rally Dakar; la carrera más difícil del mundo.
El todo terreno salteño llegó a su tierra natal como lo esperaba y como lo necesitaba, tras dos duras jornadas en la altura de Bolivia y el hermoso salar de Uyuni.
En Villazón, tras 353 kilómetros de especial (tramo de competencia), Benavides se enteró que solo fue superado en tiempo por el francés Antoine Meo, y desde La Quiaca hasta Salta pudo disfrutar del enlace (otros 440 kilómetros), especialmente desde el acceso a esta capital por Aunor, donde lo esperaron sus amigos enduristas y desde allí se dirigieron todos juntos en caravana hasta el campamento ubicado en el Centro de Convenciones.
Después de semejante jornada era imposible que Kevin no festeje con sus íntimos y de hecho su reunión con amigos y familiares estaba prevista más allá de cualquier resultado, porque ese encuentro le recargará pilas para lo que viene que, según dicen, es la parte más difícil. Hubo asado, una torta y muchos abrazos a quien hoy nos representa, y un triple deseo: llegar a Rosario el 16.
De hecho, el salteño cada vez más profeta en su tierra, largará quinto en la general desde su ciudad hasta Belén, Catamarca, para cumplir la 8ª etapa este lunes.
Muchos comprovincianos se apostaron desde anoche en las tres zonas de espectadores permitidas (Seclantás, San Rafael y Corralito), donde esperarán el paso de sus ídolos y, por supuesto, el de Kevin, la gran revelación de esta edición, aunque él prefiere mantenerse al margen de lo que se dice afuera, para sacarse presión.

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