Juventud Antoniana sufrió una involución, un retroceso claro en el proceso que había comenzado con el claro objetivo del ascenso, que hoy se le está diluyendo como el agua entre las manos. El santo perdió convicción en todos los aspectos, por eso hablamos de involución. Se transformó de un equipo ganador a uno que no sabe cómo hacerlo. De un equipo sólido atrás a uno que da ventajas. De un equipo contundente a uno que le cuesta una enormidad llegar a la red. De un equipo que antes salía a pisarle la cabeza al rival a uno de llamativa tibieza para encarar un partido.

Y en esto el DT Pascutti tiene mucho que ver, porque es él el que elige cómo jugar, qué sistema utilizar y con qué jugadores dispondrá, entonces, si él se equivoca en la elección, el santo navegará en un mar de intrascendencia, como ocurrió en los dos últimos partidos (de 6 puntos en juego sólo sacó 1, y si nos vamos un poco más atrás jugó 9 unidades y ganó 2). Poco para un equipo cuya pretensión es ascender.

Ahora, ¿Pascutti es el único culpable de este naufragio en el Tetradecagonal? Claro que no. También tienen mucho que ver algunos jugadores, muchos de ellos bajaron muchísimo el nivel, otros en cambio perjudicaron a sus compañeros y al DT con sus expulsiones (el Arenero López, Matías Ceballos, y Balvorín, por citar tres ejemplos).

También hay que agregarle a todos estos desatinos, la tardía respuesta de para contratar un nuevo preparador físico. Ningún equipo que se precie de profesional puede darse el lujo de no contar con un hombre clave en la preparación de un plantel. Y esta irresponsabilidad cae también en el DT, la de no exigir la contratación de uno.
Este coctel hizo que hoy Juventud Antoniana pase de ser un candidato al ascenso, a un equipo frágil en todos los sentidos.

El sistema no se toca

El Beto Pascutti, luego de perder con Mitre de Santiago del Estero, expresó que él no iba a cambiar el sistema de juego porque el mismo se trabajó desde enero y le dio mucho resultado. Esta tozudez del entrenador, la de no variar algo que se le está cayendo a pedazos, le costó al santo despedirse del primer ascenso y poner una luz roja en cuanto a su futura lucha por el segundo. Ningún DT se debe "encasillar" en un sistema, en una táctica determina, eso es de necio. No lo hizo Gallardo, quien no se puso ni colorado cuando decidió defenderse en pos de un objetivo en la Bombonera, tanto en la Copa Libertadores o en la Sudamericana (se cansó de ganar títulos esta temporada).

El DT debe ser versátil, saber cuándo debe variar para la conveniencia de su equipo, porque cuando te "agarran la mano" y no tenés un plan B para ejecutar terminás dilapidando el esfuerzo de toda una temporada. Y hoy el santo lo está padeciendo y el proyecto que nació con la palabra ascenso, por un capricho puede quedar sólo eso, en una linda palabra

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