La jueza federal María Romilda Servini de Cubría procesó hoy a tres exjefes del Gabinete de la gestión kirchnerista, al presidente de AFA, Luis Segura, y otros seis dirigentes del fútbol por irregularidades en los fondos del Fútbol Para Todos.
Los apuntados por la medida son Juan Manuel Abal Medina, Jorge Capitanich y Aníbal Fernández, además de Segura, quien se encuentra al frente de la casa madre del fútbol argentino hasta el próximo 30 de junio y actualmente está en Estados Unidos junto a la Selección en la Copa América. También incluyó a los entonces coordinadores del programa “Fútbol para Todos”, Gabriel Mariotto y Pablo Paladino. Además, hay otros directivos importantes que en su momento estuvieron en AFA que fueron procesados: José Lemme, Eduardo Spinosa y Carlos Portell (extesoreros de AFA); Miguel Silva y Rafael Savino (exsecretarios generales); Rubén Raposo (exgerente financiero). En contraposición, Servini de Cubría sobreseyó a Mariano De Lorenzi, actual secretario ejecutivo del FPT; y a Lucas Gaincerian.
A los directivos de la AFA, la jueza los acusó por desviar hacia otros fines los fondos públicos del programa “Fútbol para Todos”, como ser el pago a la fundación “El Futbolista”, equivalente al 2 por ciento de las sumas brutas totales que recibiera por el contrato televisivo; siete préstamos otorgados por el Banco Credicoop Cooperativo Limitado a la AFA con la cesión del convenio de fecha 20 de agosto de 2009 y los daños al patrimonio estatal y/o el beneficio injustificado de terceros por la operatoria de descuento de cheques de pago diferido.
El acuerdo con La Fundación de Futbolistas Agremiados no estaba previsto en el estatuto de dicho programa. Sobre el préstamo otorgado por el Banco Credicoop, la jueza consideró que la AFA luego lo iba pagando por débitos automáticos en la misma cuenta donde se recibían esos fondos del erario público en el programa Fútbol para Todos. Otro desvío de los fondos públicos se daba en las cuevas o financieras, pues el pago de la AFA a los clubes afiliados se efectuaba bajo la modalidad del libramiento de cheques de pago diferido, ya sea a treinta, sesenta, noventa y/o ciento veinte días. En ese sentido, comprobó el juzgado que a raíz de esa espera para poder hacerse de los fondos, muchos dirigentes recurrían a financieras o cuevas para cambiar los cheques y así hacerse del efectivo, aunque ello implicaba un descuento en el monto total el cual quedaba en poder de aquellas.
En cuanto a los exfuncionarios involucrados, la jueza consideró que la responsabilidad está dada en la falta de control sobre el destino de los fondos públicos. Abal Medina, Capitanich y Fernández habían argumentado que una vez que los fondos eran entregados a la AFA, el control del destino de los mismos estaba a cargo de dicha institución. “Sin entrar en forzosas interpretaciones de las leyes de fondo, el ejemplo anterior sirve para graficar la conducta que debían haber afrontado los aquí imputados: incorporar contractualmente cláusulas claras, concisas y eficientes de control, rendición de cuentas y sanciones”, replicó la jueza. Servini de Cubría procesó por administración fraudulenta a los directivos de la AFA en tanto que a los exfuncionarios lo hizo por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, delito que contempla como máximo dos años de prisión. Los embargos impuestos por el juzgado alcanzan los 10 millones de pesos.

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