"Yo no soy doble casaca", "Soy de Gimnasia", "Soy de Central" o "Soy de Juventud". "Salta no es futbolera como Tucumán. Ellos llenan el estadio siempre". Estas frases las escuchamos miles de veces replicadas en diferentes voces de hinchas, periodistas y dirigentes a lo ancho y largo de nuestra geografía; pero ambas desde mi punto de vista son una mentira tan grande como Salta, y la prueba la da el hincha las veces que llena el estadio Padre Martearena con la presencia de Boca o de River.
La realidad indica que el hincha responde cuando el espectáculo que se le ofrece es de jerarquía. No le importa, inclusive, la plata que deba pagar por esa entrada, muchas veces con precios exagerados. Disfruta darse el lujo de ver en la cancha a Carlos Tévez o Andrés D'Alessandro, figuras que sólo observa por TV.

Estos dos mitos que nos taladraron los oídos y la cabeza durante años son muchas veces refrendados por los propios dirigentes. Ellos también acuden a estas dos frases hechas, la de decir que el hincha salteño no es tan futbolero, que regatea su apoyo para esconder sus propias miserias. ¿Sabés por qué no responde? Porque nuestro fútbol está invernando desde hace años en el Federal A y B. Porque ir a un estadio donde la policía te trata como el traste, no te deja entrar con tu bandera, o no te permite el cotillón, es sacarte la fiesta; porque ir a la cancha a observar siempre los mismos rivales cada temporada es una pesadilla. Porque estamos cada vez más decepcionado de este fútbol doméstico de competencia absurda entre Juventud, Central y Gimnasia. Porque nos burlamos si el cuervo no asciende, nos alegramos cuando el santo queda eliminado con Unión Aconquija; o cuando el albo ni siquiera es capaz de pasar una de las zonas más fáciles en el Federal A. Y porque tenemos dirigentes que le mienten al hincha, que le prometen "espejitos de colores" y resulta que después estos se transforman en "espejismos", en fracasos sistemáticos, propio de los mediocres.

Hace 30 años que Central Norte está navegando sin rumbo en el infierno (ese año se fue al descenso en la B Nacional); hace 16 años que Gimnasia y Tiro se despedía de esa misma categoría (en el año 2000) y hace una década que Juventud Antoniana le decía adiós en Mar del Plata a la B Nacional.
Y mientras nosotros nos cargamos el uno al otro; mientras nos burlamos de las desgracias ajenas, nuestros vecinos siguen disfrutando a lo grande, siguen ascendiendo, siguen jugando finales y siguen llenando canchas como se lo podría hacer acá; pero sabés qué, nosotros necesitamos traer a Boca o River para ver el Martearena de bote a bote debés en cuando. Creo que el hincha del santo, del albo, del cuervo, y del fútbol salteño en general está cansado de la mediocridad de nuestro fútbol y por eso le da la espalda. Si anoche estaba Central, Juventud o Gimnasia jugando con Boca o River el estadio igual explotaba porque ese es el espectáculo que el hincha desea disfrutar, desea apoyar. Soy un convencido que el "doble casaca" existe en todo el país. Soy un convencido que Salta es futbolera hasta el último rincón de su hermosa geografía; soy un convencido de que la gente se cansó del fútbol mediocre; soy un convencido que mientras sigamos con nuestro egocentrismo seguiremos nadando en las llamas mismas del infierno y el cielo quedará cada vez más lejos ...

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