Pasaron casi seis meses, exactamente 176 días, de aquella noche del debut en el Torneo Nacional de Ascenso con victoria ante Comunicaciones y por televisión, hasta la dolorosa derrota y eliminación contra Echagüe de Paraná, en un mismo escenario: el estadio Delmi.
Salta Basket se dio el lujo de competir por primera vez, en su corta historia, en la segunda división más importante de la Argentina, con aciertos y errores, una falta de regularidad, y pagó con creces el derecho de piso.
Tupac Puggioni, el titular de la Asociación Salteña de Básquet Masculino, lo había anticipado a El Tribuno: "En Paraná nos ganaron porque nos robaron los árbitros", y muchos salieron al cruce, pero sus declaraciones se basaron en lo vivido durante gran parte de la temporada y el martes no fue la excepción. El arbitraje fue determinante en la despedida de la temporada 2015/16, cuyas estadísticas fueron 17 victorias y 23 derrotas en 40 partidos (36 en temporada regular y 4 en esta serie de play-offs). En medio año tuvo partidos brillantes, como el de la victoria ante Villa Ángela -el 24 de febrero-, pero también otros para el olvido, como la derrota de tres semanas después ante Sarmiento, el cola.
Más allá de que los jugadores y el cuerpo técnico declaren puertas para afuera que ellos fueron los únicos responsables de perder el partido (se acepta y se valora la autocrítica), los jueces Leandro Lezcano y Alberto Ponzo tuvieron que salir escoltados por la policía, casi como Lázaro Báez al dejar el aeropuerto de San Fernando.
Sin embargo, esto no es estrictamente un problema del básquet salteño, porque el rugby también lo sufre en el regional del NOA ante árbitros que dependen de la URT.
En la próxima temporada se sabrá si es que Salta Basket ya pagó lo que le correspondía por ser el "nuevito" o si es que somos demasiados inocentes para dejarnos meter la mano en el bolsillo.


¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia