El plantel de River Plate pudo dejar el campo de juego de La Bombonera dos horas después de la suspensión del clásico ante Boca Juniors a través de una manga rumbo al vestuario de los árbitros, y luego por un pasillo de cincuenta metros entre periodistas y personal de seguridad.
Los jugadores de River, agredidos con gas pimienta en el entretiempo del partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores de América, fueron atacados con botellas llenas de líquido, que rebotaban en los escudos policiales y que partieron desde la platea techada de Boca.
La fila india de los jugadores de River fue encabezada por el presidente del club, Rodolfo D'Onofrio y por el vicepresidente Matías Patanian.
Mientras los futbolistas visitantes salieron del vestuario arbitral y corrieron por el pasillo ante las miradas sorpresivas de los periodistas detrás de las vallas, el plantel local decidió no acompañar a sus colegas y se fueron caminando por el túnel que utilizan habitualmente, en una nueva imagen penosa de una noche histórica e inolvidable.
Es más, encabezados por el arquero Agustín Orión, la mayoría de los futbolistas xeneizes saludó al núcleo de la '12', los mismos responsables de la agresión a los jugadores de River.
Por su parte, José Requejo, Secretario de Actas de Boca, ratificó que para ese club, dentro de 48 horas, "continuará el partido".

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