Apenas está comenzando el fin de semana. Son las 9 y los pequeños aterrizan en el estadio de la Liga Salteña. Atlas y San Antonio se tienen que enfrentar en una de las versiones más pequeña de sus divisiones, la novena.
Los pibes de la villa arriban con su entrenadora Romi Toledo. Una mayoría de padres también dice presente. Y una sola madre. Es Norma Lara, que acompaña a su hijo Máximo Lautaro, uno de los más destacados entre los bajitos de San Antonio.
Norma se acomoda a un costado del campo y observa cómo su pequeño entra en calor con el resto. "Yo lo apoyo siempre, si decide seguir jugando al fútbol lo apoyaré, pero también le pido que estudie y que haga los deberes". Sus palabras resumen el pensamiento de la mayoría de las madres, tías o abuelas. "Desde los 6 años, todos los sábados lo acompaño", agrega casi sin tener en cuenta la víspera de un día tan especial para ellas. Y cuando cae en la cuenta solo desea: "Pasarla bien, en familia".

"Si decide seguir jugando al fútbol lo apoyaré, pero también le pido que estudie y que haga los deberes. Mañana (hoy) espero pasar el día en familia” (Norma Lautaro, madre de Maxi)
El Día de la Madre es especial en cada uno de los distintos ámbitos pero, si de fútbol se trata, nada refleja mejor ese "feeling" entre las mamás y sus hijos en las divisiones inferiores.
Otro claro ejemplo representaron María Tolosa y su niño César Yapura. Llegan tarde y solo gracias a ella. Si mamá María no se apuraba, tal vez el pequeño César ni llegaba a este partido. "Nos demoramos, como nunca, por el temblor (bromea), pero acá estamos", dice sonriente y cómplice de la llegada tardía que le costó a su nene no jugar desde el arranque. "A mí también me gusta el fútbol, juego al fútbol y es una rutina para nosotros. Lo acompaño desde que tiene cuatro años", relata María.
“A mí también me gusta el fútbol, juego al fútbol y es una rutina para nosotros. Lo acompaño desde los cuatro años" (María Tolosa, madre de César)
Rápidamente se acopla a Norma, se conocen y juntas ven a sus hijos, observan mucho más calmadas que ese puñado de padres que se alborotan con mucha facilidad. Ellas acompañan en silencio, como muchas otras madres que no están, pero con las mismas expectativas que cualquiera. Esas otras ausentes no están físicamente en la cancha porque lo más probable es que la mayoría debe atender hogares y trabajos. Pero cerca del mediodía, ninguna se habrá olvidado de preguntar "¿Cómo salieron hijo?, ¿hiciste algún gol? ¿me lo dedicaste?, ¿te portaste bien?". Ellas siempre preguntan. Seguro que sí.
Esto que ocurrió en la cancha de la Liga se multiplicó seguramente en cada escenario en la nublada mañana de ayer y se reproducirá hoy.
"Les deseo un feliz día a todas las madres de Atlas, las que siempre nos acompañan en el club, a m abuela Isabel y a mi mamá Rita, un feliz día" (Marisol Guantay, DT de la novena de Atlas)

La movida por las mamis no se detiene allí. Del otro lado se prepara la octava división de Deportivo Atlas, que también va a enfrentar a San Antonio. Ellos son quienes se encargaron de transmitir lo que sienten los más de 1.500 chicos que juegan todos los fines de semana en el marco de los torneos que organiza la Liga Salteña. (Para ver el mensaje de los chicos, click acá)
Este pelotón de chiquilines está a cargo de la entrenadora Marisol Guantay. Ella no es madre pero aclara: "Ellos son mis hijos, los quiero como si fueran mis hijos". Y organiza a los que se animan a ponerle voz a este sencillo homenaje. Porque, hoy, la pelota hay que dársela a mamá.

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